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La Historia del Ùltimo Hallazgo de Tom Cotter

Por: Francisco Mejía-Azcárate
Tom Cotter, es un avezado buscador de autos abandonados en graneros, establos y garajes a lo largo y ancho de los Estados Unidos, y es verdaderamente gratificante verlo encontrar una colección como esta que acabó de descubrir el pasado 24 de enero, en algún lugar de Carolina del Norte. Notificado por Warren Cramer, hizo el viaje guiado por su GPS y ahí estaba, en frente de un viejo garaje con cinco carros fantásticos. Lo que es más increíble son la cantidad de años transcurridos sin que nadie ingresara a este lugar y que nadie tuviese conocimiento de la colección. Hubo que esperar hasta que la casa estuviera programada para su demolición, para que el propietario, quien supuestamente dejó estos vehículos ahí en el año 1991, cuando tras un accidente de moto falleciera su amigo y mecánico preferido, diera la orden de retirar los vehículos. El propietario quien no creía que existiera nadie mejor que su amigo y mecánico simplemente estacionó los cinco vehículos, cerró el lugar y aparentemente nunca regresó. 

Vista del abandonado lugar donde Tom Cotter descubrió cinco autos fantásticos
En vista de la notificación municipal, para demoler la propiedad, llamó por teléfono a un amigo para que sacara estos cinco vehículos, que han permanecido estacionados en ese lugar casi 27 años bajo el cuidado de un propietario ausente que construyó una casa con un enorme garaje, en la que nunca vivió. Aunque localizada en un barrio exclusivo, la casa y el garaje en el que se guardaron los vehículos debían demolerse por mandato del Condado, dándole al propietario apenas unos cuantos días para encontrar un nuevo hogar para sus abandonada ‘joyas’ después de casi 27 años de olvido.

Vista frontal/lateral del Ferrari 275 GTB, modelo 1967
Entre los vehículos ahí inmóviles desde 1991, hay un Ferrari 275 GTB, modelo 1967, uno de los pocos fabricados con un carrocería de aleación liviana que reemplazó la carrocería de acero estándar. Sorprendentemente, el esbelto cupé plateado solo tiene 13,205 millas en el odómetro y debajo del capó hay un majestuoso motor V-12 de dos cámaras diseñado por Gioacchino Colombo, luciendo tres carburadores Weber de doble garganta.

En estas dos fotografías se puede apreciar en muy buen estado del Ferrari 275 GTB, modelo 1967
Estado del interior del Ferrari Ferrari 275 GTB, modelo 1967
Vista posterior del Ferrari Ferrari 275 GTB, modelo 1967 – Al fondo el Shelby Cobra, modelo 1966
Autos similares a este se han vendido en el rango de US$ 5.000.000 a 8.000.000, aunque esos ejemplos se encontraban en perfectas condiciones, tenían seis carburadores de doble barril y pedigríes históricos. Este una vez se lave, se brille y se le dé el cariño que le negaron durante casi 27 años, tendrá una cotización de varios millones de dólares también.

Estacionado al lado del Ferrari había otra apetecida maravilla: un hermoso Shelby Cobra 427, modelo 1966, con carrocería de aluminio, completamente original, con solo 19,001 millas en el odómetro. El número de chasis identifica a este roadster como uno de aproximadamente 100 construidos y equipados con un motor de 428 pulg³ de 390 HP, en lugar de un motor V-8 de 427 pulg³ y 425 HP, sin embargo, se le denomina 427. 

Shelby Cobra 427, modelo 1966
Según la leyenda, existen varias razones por las cuales algunos Cobras tenían el motor menos potente, y la historia nos cuenta que la sustitución del motor se hizo por una de dos razones: o como medida de ahorro por parte del constructor del auto, Carrol Shelby, o debido a la incapacidad de Ford de suministrar suficientes motores 427. Sin embargo, es conocida la molestia de Ford cuando se enteró que Carroll Shelby no estaba poniendo el motor 427 en los autos Cobra, pero si los estaba marcando con la insignia y literalmente obligó a Shelby a sustituir todos los motores 428, pero, algunos propietarios prefirieron no hacerlo porque el motor 427, era un motor de carreras y conducir el carro fuera de las pistas no era tan agradable, en cambio, el motor 428, que era usado vehículos familiares como la carriola Country Squire, era muy dócil, suave y afinado, y podía conducirse a diario.

Este Cobra rojo, aparte de unos cuantos nidos de ratones, tiene los cauchos Goodyear correctos para el período y no hay evidencia de complementos como exostos laterales, ni barra anti-vuelco.

Estado del interior del Shelby Cobra 427, modelo 1966


Otro de los autos sorprendentes en este olvidado garaje es un Triumph TR6, modelo 1976, completamente original con solo algo más de 9,000 millas. El TR está equipado con un motor de seis cilindros en línea y un desplazamiento de 2.5L, pero este no cuenta con el sistema mecánico de inyección de combustible del modelo con especificaciones del Reino Unido, para los Estados Unidos, Triumph equipó al TR con un conjunto de carburadores Zenith-Stromberg, haciéndolos mucho más confiables. 

Shelby Cobra 427, modelo 1966 – (Tom Cotter al fondo)

También hay un exótico Morgan Plus 8, modelo 1978, con motor V-8 impulsado por propano con tan solo 3.000 millas. El desarrollo del Morgan Plus 8, fue dirigido por Maurice Owen, un ingeniero contratado a principios de la década de 1970, específicamente para lograr ese objetivo. El prototipo del Plus 8 se basó en un chasis modificado del Plus 4, el cual fue modificado para aceptar el bloque de aleación del motor Rover V-8, con un desplazamiento de 3.5L, y el chasis fue desarrollado paulatinamente y por etapas para poder acomodar las modificaciones que hubo que hacerle a la caja de cambios entre los años modelo 1973 y 1976. 

En ese periodo, los autos Morgan Plus 8 importados a los Estados Unidos eran convertidos a gas propano como combustible para poder aprobar las regulaciones de emisiones que empezaban a ser mucho más estrictas, la conversión era realizada por distribuidores independientes, especialmente Bill Fink, Cuando el Grupo Rover volvió a certificar su motor V-8 para su uso en el SUV Range Rover vendido en los Estados Unidos, Morgan puso a disposición un +8 a gasolina con el mismo motor y la misma tecnología de la SUV.

Morgan Plus 8 – Similar al encontrado por Tom Cotter
A partir del modelo 1976, la carrocería del Morgan Plus 8, se ensanchó para darle cabida a un chasis más robusto y lo mismo se hizo con los guardabarros y así poder acomodar cauchos o neumáticos más grandes y darle al carro las condiciones necesarias para manejar el incremento de potencia y estar a tono con la tendencia de usar cauchos más anchos y con perfil más bajo. El sistema de combustible, de 2 carburadores SU HS 6, que conjuntamente con una caja de cambios sincrónica de cinco cambios acoplada a un sistema de tracción trasero, le permiten a este Morgan Plus 8, entregar 160 HP @ 5000 rpm, y desarrollar una velocidad máxima de 209 km/h. El precio de puede estar en US$ 53.500 y si se tiene en cuenta el estado y el poco recorrido, posiblemente llegue a los US$ 65.000. Por razones obvias el que menos se menciona es un BMW 325IX (E30) ‘ochentero’, de cuatro puertas, estacionado cerca de la puerta del garaje, pero si nadie lo quiere… ¡me lo quedo!

Considero que es increíble que aún haya hallazgos como este, pero conociendo cómo son los ‘gringos’ estoy seguro que no será el último. A la fecha no hay certeza del lugar donde se van a llevar estos ejemplares, esperemos que el dueño recobre la ‘cordura’ y les proporcione un lugar de reclusión menos solitario, ahora, si el propietario decide venderlos, seguramente obtendrá más de US$ 4.000.000, según los expertos de “Hagerty Car Values”.

Ford Woodie Sation Wagon, modelo 1939, conducida regularmente por Tom Cotter, buscador de autos abandonados
Esta carriola Ford Woodie, modelo 1939, fue el segundo carro que Tom Cutter adquirió por US$300, en 1969, cuando tenía 15 años de edad, y aún la conduce regularmente. Esta Woodie ha abierto muchas puertas para el autor de 11 libros automotrices, incluida la galardonada serie “In the Barn”. La condujo un poco más de 2.700 millas mientras escribía su libro más reciente, “Barn Find Road Trip”, que se publicó a fines de 2015.

La Historia del Shelby Cobra

Por: Francisco Mejía-Azcárate
Incluso antes de comenzar a competir profesionalmente y ganar las 24 Horas de Le Mans en 1959, Carroll Shelby, ese piloto de carreras y diseñador de automóviles estadounidense que antes había sido instructor de vuelo y piloto de pruebas del Cuerpo Aéreo de los Estados Unidos, durante la 2da Guerra Mundial, siempre soñó con construir autos deportivos que llevaran su propio nombre. Pero a principios de la década de 1960, ese sueño parecía imposible; todas las compañías independientes de los Estados Unidos, que no pertenecían a ninguno de los conglomerados de las tres grandes de Detroit, estaban sucumbiendo y/o siendo absorbidas por ellos.

Carroll Shelby, (Enero 11, 1923 – Mayo 10, 2012)
Carroll Shelby participó en un total de ocho carreras puntuables para el campeonato de la Fórmula 1, disputadas en las temporadas de 1958 y 1959, consiguiendo una cuarta posición como mejor resultado. Fuera de la Fórmula 1, Shelby ganó las 24 Horas de Le Mans en el año 1959, pilotando para Aston Martin, sin embargo, su estado de salud lo obligó a dejar de competir, mientras sus otros negocios, entre ellos, una escuela de conducción para pilotos, no parecían ser muy prometedores.

“No creo que sea una celebridad. Solo soy un tipo del Este de Texas que ama los carros y los aviones” - Fotografía tomada en junio de 1959, luego de ganar ‘Las 24 Horas de Le Mans’ conduciendo un Aston Martin
Corría el año 1961, cuando Shelby se enteró que al otro lado del Atlántico, la compañía británica AC Cars, pararía la producción de su modelo ‘AC Ace’ porque los motores de seis cilindros de Bristol ya no estarían disponibles. Con la visión que solo poseen los verdaderos emprendedores que le ponen ‘alma, vida y sombrero’ a sus sueños, Shelby rápidamente entendió que el liviano y ágil ‘Roadster’ británico podría ser el eslabón perdido para una fórmula perfecta. 

AC Ace Bristol, modelo 1960
Conociendo como pocos la potencia de los motores V-8 estadounidenses, y la dinámica de las competencias, sabía que un poderoso motor V-8 americano, montado en esa bella y ágil carrocería británica no solo eran la combinación perfecta para el éxito, sino que sería su oportunidad de hacer su eterno sueño una realidad y convertirse en un constructor y dejar de ser sólo en un piloto retirado. Muy pronto, se puso en contacto con AC Cars y le enviaron una carrocería sin motor a su tienda en California. La idea inicial era complementar la bella carrocería del AC Ace con un motor Chevrolet V-8 de 283 pulg³ (4.6L), pero GM no creyó en el proyecto, algo decepcionado pero no vencido, tocó las puertas de la Ford Motor Company, que por esos años estaba dirigida por Hernry Ford II, nieto del fundador y fue con la ayuda de Ford Motor Company y un pequeño equipo de mecánicos, que su idea se hizo posible; así el primer Shelby Cobra fue introducido en 1962. 

1962-63 Shelby Cobra 260 MkI
Estaba impulsado por un motor Ford V-8 de 260 pulg³ (4.2L), pero unas cuantas semanas después, ese motor fue sustituido por otro, solo que esta vez se trató del venerado motor Ford V-8 de 289 pulg³ (4.7L). Fue el matrimonio perfecto y en cuestión de semanas el nuevo Shelby Cobra, desató una tormenta y revolucionó el mundo de las competencias.

1964 Shelby Cobra 289 MkII
Desarrollo: Sin embargo, la ambición de Shelby no terminaría allí, pues sabía del enorme potencial del Cobra. Así, en 1964, Shelby comenzó a trabajar en Shelby Cobra 427, una versión aún más extrema impulsada por un monstruoso motor V-8 de Ford, con un desplazamiento de 7.0L que generaba cerca de 450 HP y más de 600 Nm (442.53 lb ft) de torque. Era una locura poner este tipo de potencia en un auto tan liviano, pero todos sabemos ahora que Shelby no era un tipo que se preocupara por la sensatez en este tipo de proyectos. 

Bosquejo de un Shelby Cobra 427, S-C, modelo 1965 -por David Kimble
Él, legítimamente pensaba que no había nada como un carro con muchísima potencia y estaba decidido a construir un musculoso mítico y a fe que lo logró. La instalación de ese enorme V-8 de 7.0L, en la carrocería del Cobra resultó ser más difícil de lo que todos habían previsto y fue necesario hacer algunas modificaciones, ya que hubo que estirar y ensanchar no solo la carrocería, sino también el chasis, además de tener que realizar mejoras sustanciales en la suspensión. El diseño general del Cobra siguió siendo el mismo, pero aunque el Cobra 289 y el Cobra 427 parecían muy similares, ninguno de los paneles de la carrocería era intercambiable, a excepción del capó, la tapa del maletero y el parabrisas.

Shelby Cobra 427 Street Cobra, modelo 1965
Conducción y rendimiento: Equipado con una bestia como motor y una muy ágil transmisión manual de cuatro velocidades, el Cobra 427 era asombrosamente rápido, incluso para los estándares actuales. Podía ir de 0 a 60 mph en poco más de 4.0 segundos y de 0 a 100 mph en solo 10.3 segundos. Durante muchos años, el Cobra 427 fue el carro americano más rápido en todos los aspectos. La brutal aceleración era uno de sus mejores atractivos en los puntos de venta. Existe una leyenda que dice que Carroll Shelby una vez pegó con cinta un billete de US$ 100 en el guardabarros delantero de su Cobra 427, y dijo que cualquiera que pudiera alcanzarlo durante el arrancón podía reclamarlo. Aparentemente, nadie se alejó de ahí siendo US$100 más rico. 

Carrol Shelby conduciendo su propio Cobra 427, ‘Super Snake’ modelo 1966. Identificado con el VIN CSX 3015, uno de 2 fabricados
A pesar de haberse consolidado rápidamente como un verdadero ícono de la industria automotriz, su fantástico rendimiento resultó ser demasiado para algunos propietarios, muchos de ellos murieron o se lesionaron gravemente cuando una gran cantidad de Cobras terminaron siendo una pila de metal retorcido debido a que sus pilotos no tenían la pericia requerida para ese nivel de potencia y velocidad.

Muchos Shelby Cobra fueron destruidos por la impericia e imprudencia de sus conductores
Equipamiento y confort: Ya que el Cobra 427 era un auto deportivo extremo, su equipo era absolutamente básico, y su confort era mínimo. El conductor tenía en el tablero una instrumentación completa, la cual era más una necesidad, que un lujo, y nada más. Todos los Shelby Cobra 427 eran ‘Roadsters’ y no venían con un techo convertible regular, sólo traían un pedazo de lona con ventanas laterales de plexiglás para ‘medio’ protegerse en caso de lluvia. 

Dos fotografías que ilustran el techo de lona del Shelby Cobra
La falta de protección contra el clima podría ser interpretada como una característica de seguridad porque conducir un Cobra 427, a cualquier velocidad, sobre una superficie húmeda podía ser fatal. El Cobra 427 era reconocido por tener una suspensión muy rígida y tanto el piloto como el pasajero se sentaban muy cerca al suelo, además de estar expuestos a los elementos con casi ninguna protección contra el viento, eso sí, también estaban expuestos al rugido de ese poderoso y a veces pavoroso motor V-8, rugido este que para muchos ha sido siempre una parte importante del atractivo y la magia de este mítico e icónico automóvil.

Muchos famosos de entonces adquirieron estos magníficos automóviles, quizás uno de los propietarios más famoso fue el actor Steve McQueen, quien lo adquirió directamente de Carroll Shelby, se trató de un Shelby Cobra 289 Roadster, modelo 1963. McQueen también tuvo un Shelby Cobra Daytona Coupé, modelo 1965. 

Fotografía del Shelby Cobra 289 Roadster, modelo 1963, del legendario actor Steve McQueen
El costo de correr: Los Cobra originales, en especial los 427, son unos de los autos icónicos más buscados y costosos, son a menudo las joyas de muchas colecciones siendo preservados de manera especial por sus propietarios. Los precios actuales por un Cobra 427 original y certificado, están por las nubes pero los Cobras 427 originales rara vez están a la venta. Los costos básicos de mantenimiento y funcionamiento no son altos puesto que los Cobra utilizan un tren de transmisión de Ford, y las piezas de repuesto son comunes y poco costosas, sin embargo, algunas de las piezas de la carrocería, y partes de la suspensión y otros detalles del Cobra 427, podrían ser muy costosos ya que sólo se pueden encontrar como ‘old new stock’ y son muy raros. 

El piloto de Fórmula 1, Lewis Hamilton y Nicole Sherzinger en un moderno Shelby Cobra 427 Super Snake
La ventaja es que desde principios de la década de 1970, un montón de pequeñas empresas se dedicaron a fabricar réplicas del Cobra 427, lo que ayudó enormemente a que el modelo creciera en popularidad. Puesto que el Cobra 427 original era tan raro y sobretodo tan costoso, muchos fanáticos y entusiastas encontraron que tener una réplica podía proporcionarles la misma experiencia pero a una fracción del precio. Inicialmente, la mayoría de las réplicas se fabricaron de plexiglás y con varias partes y piezas provenientes de otros vehículos, pero a medida que los años fueron pasando unas pocas empresas comenzaron a producir clones exactos del Cobra 427 que son absolutamente idénticos en todos los aspectos. El AC original es el más conocido, pero Shelby American subsiste en Las Vegas y aún producen la serie Cobra; esta serie se denomina "Continuation Cobra". Es posible adquirir un kit de Cobra 427 a un precio relativamente bajo y personalizarlo con un sinnúmero de diferentes motores, transmisiones, frenos y suspensiones.

Con buena experiencia mecánica un par de amigos puede fabricar su propio Cobra a partir de un kit
Muchos propietarios de réplicas les instalan motores Chevrolet de bloque pequeño en sus Cobras, pues estos son absolutamente confiables, asequibles y comunes, lo que es considerado una blasfemia por los puristas de Ford. Se estima que ya son más de 60.000 réplicas de Cobra las que se han hecho a lo largo de los años. Muchos de los mejores y más serios coleccionistas del mundo consideran que este hibrido británico americano es uno de los más legendarios vehículos deportivos del Siglo XX. Fue un acierto combinar esa pequeña y liviana carrocería de diseño europeo con la fuerza, la potencia y la confiabilidad de los motores estadounidenses. Fue en 2006 cuando los precios por los Cobra originales explotaron y las subastas públicas como Barret Jackson, Bonhams, Mecum, etc. Se empezaron a ver precios exorbitantes pagados por estos pequeños autitos. Aquí algunos de los mejor subastados:

1964 Shelby Cobra 289 Roadster. CSX2281 Carrocería de aleación. Restaurado en el color correcto Blanco Wimbledon con rayas azules LeMans, barra anti-vuelco cromada y rines de radios de acero . Subastado en 2010 por US$ 478.500
1966 Shelby Cobra 427 Roadster— Restaurado – Subastado en 2006 por US$ 594.000
1967 Shelby Cobra Roadster en estado original, subastado en 2008 por US$ 652.500
1967 Shelby Cobra 427 Roadster, subastado en 2008 por US $700.000
1966 Shelby Cobra 427 Roadster—. Completado en AC Cars en Sept. 1, 1966 y enviado a Ford Advanced Vehicles en Inglaterra, para presentarlo en eventos sociales y de pista. Subastado en 2007 por US$ 935.000
Este 1966 CSX 3015 es uno de los dos ‘Super Snake Cobras’ fabricados, pero este fue fabricado para el propio Carroll Shelby – Fue subastado en 2007 por US$ 5.300.000 y vuelto a subastar en enero de 2015 por US$ 5.100.000
Nota: Shelby sólo construyó dos ‘Super Snake’, uno para sí mismo y el otro le fue vendido a Bill Cosby, el actor y cómico estadounidense quien lo condujo una sola vez y se asustó tanto que lo vendió. El siguiente propietario se accidentó cayendo por un acantilado al océano Pacífico, por lo que solo sobrevive el de la foto de arriba.

Datos y cifras: El Cobra original con motor Ford V-8 de 427 pulg³ fue fabricado únicamente entre 1965 y 1967, y en ese período Shelby produjo 348 unidades. De ellos 260 unidades fueron producidas como autos de calle, pero Shelby ofrecía un paquete denominado “Competition” para los propietarios con mayores aspiraciones deportivas y también ofrecía un paquete denominado "Semi-Competetition" para las personas que querían un auto para transitar por las calles y autopistas pero que lo pudieran correr de vez en cuando. No está claro cuántos se estrellaron y destruyeron, pero los supervivientes están meticulosamente registrados por los historiadores y los clubs de Shelby en los Estados Unidos e Inglaterra.

Son muchos los automóviles deportivos asociados en mayor o menor medida a Carroll Shelby. Tras el éxito del Cobra, Ford le pidió, en los primeros años de la década de 1960, que diseñara un modelo de Mustang de alta competencia lo que resultó convirtiéndose en la saga de los Mustang Shelby, los cuales han trascendido a lo largo de los años, y hasta hoy llevan el apellido Shelby como signo de alto desempeño. El 10 de mayo de 2012, Carroll Shelby falleció en un hospital de Dallas (Texas), por causas no divulgadas, a la edad de 89 años.

Shelby Mustang GT350-Modelo 1965. Este es el primero de la saga, identificado con el “VIN SFM5S003”
Identificado por Shelby con el SFM5S003, el número de serie oficial de este Mustang se descompone como SFM (Shelby Ford Mustang), 5 (1965), S (versión Street) y 003 como el número de producción consecutiva. También conocido como "Street Prototype", este Shelby es definitivamente un automóvil muy, pero muy especial, pues fue el primero de una saga que continúa hasta el día de hoy. Sería fácil pensar que este fue el tercer GT350 construido, pero hay una historia interesante detrás de los números. 

La documentación de los primeros meses de desarrollo del "Street Prototype", lo identificaban como "SFM5001" – debido a por una marca escrita a mano sobre el cortafuegos. Seis meses más tarde, cuando el trabajo en este prototipo había concluido y se puso a la venta al público, Shelby colocó una marca de identificación permanente y oficial que llevaba el número "003".