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La Historia del (NOJ 393) Austin-Healey Special Test Car /100S

Por: Francisco Mejía-Azcárate
La historia de NOJ 393 es bien conocida en el círculo de los aficionados europeos de gran capital, pero no mucho en Latinoamérica, donde los aficionados no tenemos ni esos capitales, ni esas agallas para invertir verdaderas fortunas en automóviles antiguos de prestigio.

Diferentes fotografías que ilustran la participación de NOJ 393 en las 24 Horas de Le Mans en 1953
La historia nos cuenta que este fue uno de los dos ‘Autos Especiales de Pruebas de Works’ (Works Special Test Cars) que participaron en las 24 horas de Le Mans de 1953. El NOJ 393, con el número 33 ocupó el puesto 14 en la general, y tercero en su categoría – Posterior a esta participación y por decisión de ‘Works’ el NOJ 393, fue convertido en un prototipo 100S, corriendo las 12 horas de Sebring, en la Florida, la Carrera Pan-Americana, en Méjico y por último, el Bahamas Speed Week en Nassau, el 10 de dic de 1954.

NOJ 393 (34) durante su primera participación en las 24 Horas de Le Mans- 1953
El NOJ 393, regresa a Francia en los primeros días de junio de 1955, para participar por segunda vez en las ‘24 Horas de Le Mans’, donde participa con los experimentados pilotos Lance Macklin/Les Lesto, pero todos sus sueños de triunfo se vieron dramáticamente frustrados cuando por los avatares del destino se vio involucrado en aquel fatídico y tristemente famoso accidente de Le Mans que acabó con la vida de 83 espectadores y la del piloto Pierre Bouillin (quien corría bajo el nombre de Pierre Levegh).

Dos imágenes del NOJ 393 en el momento de la salida y durante la competencia
El accidente ocurrió cuando el conductor de Jaguar, Mike Hawthorn (6), se cruzó imprudentemente frente al conductor de Austin-Healey (26), Lance Macklin, para llegar a su parada en boxes, lo que llevó a Macklin a desviarse por el camino de Levegh (20), quien pasaba por la izquierda a unos 200 km/h en un extraordinario bólido Mercedes-Benz con una carrocería ultra-liviana de aleación de magnesio. Levegh, se encontró de repente con el NOJ 393 de Macklin, golpeándolo por detrás y sacándolo del camino pero lanzando su propio auto por el aire y contra los espectadores… el resto fue una verdadera tragedia.

Imagen tomada de Wikipedia -

Estado en que quedó el Austin-Healey (26) luego del accidente
Se llevó a cabo una investigación completa sobre el accidente presidida por el juez Zadoc-Kahn, mientras tanto el 'NOJ 393', permaneció confiscado por la policía de Le Mans, a la espera de los resultados. La investigación tomó tiempo, y no fue sino hasta septiembre de 1956 que ‘Donald Healey Motor Company’ pudo negociar la liberación de su automóvil dañado. Al regresar el NOJ 393, a Warwick, descubrieron que el peor daño se limitaba a un golpe en la parte trasera izquierda, que fue golpeada por el Mercedes-Benz y otro un tanto menos grave en el guardabarros izquierdo contra la pared donde fue lanzado durante el accidente.

Para entonces, la compañía Healey estaba profundamente comprometida con la venta del último modelo Austin-Healey100-Six, que había sido introducido en el mercado en agosto de 1956, y se dispuso a reparar y vender el 'NOJ 393' para limpiar el piso, y fue así como el 21 de marzo de 1957 pasó a manos de David Buxton, de la ciudad de Derby, Reino Unido, quien menos de cuatro meses después se lo vendió a otro caballero de la ciudad de Derby de nombre Toni Carney, y así consecutivamente fue pasando de dueño en dueño por las manos de Michael John Durdy, de John Harris, de Albert Jackson, de la ‘Stanforth Service Station’, y de Ron Kirkham. Durante el tiempo que permaneció en poder de todos estos dueños participó en 19 competencias más, incluyendo cuatro en Silverstone y otras de menor importancia en diferentes clubes de carreras antes de ser adquirido, algo maltrecho, por Jack Scott el 7 de agosto de 1969. Jack siempre tuvo la intención de restaurar el auto, pero los compromisos laborales y familiares le impidieron hacerlo.

Estado del ‘NOJ 393’ cuando Jack Scott lo compró en 1969 Foto: warwick-healey-motor-company-archive-bulletin
El motor en ese momento había sido embargado pero seguía montado en el carro, así que cuando Jack Scott fue a ver el automóvil el vendedor le dijo que ya lo había negociado por £ 150 (unos US$ 3.200 actuales) pero cuando Jack se enteró que el supuesto comprador no lo había pagado persuadió al vendedor para que se lo vendiera por £ 5 más de lo que él había pactado. Lo compró inicialmente en sociedad con unos amigos, y luego lo compró en su totalidad, pero el costo global fue extremadamente modesto, reflejando la condición del carro y el hecho de que, en efecto, era simplemente un auto de carreras obsoleto de dieciséis años.

Este es el recibo de compra por £ 155 que Ron Kirkman
 le expidió a Jack Scott, por la venta del ‘NOJ393’
Aparte de la fama conseguida durante el Campeonato Mundial de Automóviles Deportivos, y de ser uno de los dos autos de Pruebas Especiales supervivientes de las 24 Horas de Le Mans de 1953 y 1955, este ‘NOJ 393’ es el único de los dos sobreviviente que, compitiendo durante tres temporadas como participante de Works, puede reflejar el desarrollo al que paulatinamente fue sometido al pasar en forma de prototipo por toda la gama de modelos del Austin Healey 100: desde su preproducción como un 100, hasta un 100M, que se vio en la carrera de en Le Mans en 1953 y desde allí hasta un modelo 100S, durante la carrera de Sebring en 1954, dando como resultado la maravillosa consolidación de su nombre como el de la especificación 100S.

Evolución de la mecánica del ‘NOJ 393’
Registro de la carrera las 24 Horas de Le Mans - 1955
Una extensa historia detallada, documentación y fotografías de 'NOJ 393' acompañan al auto hoy, incluyendo una copia de la ficha de escrutinio ACO que lo aceptó para competir en la carrera de Le Mans de 1955. Esto confirma la identidad del vehículo escrutado – ‘Race No: 26’ - "Chassis No: (correctamente escrito a mano) SPL 226B" y "Moteur No: (incorrectamente escrito a mano) 261-BM" (era en realidad 261-BN), ya que tiene la culata de cilindro angulada de Works y la evidencia de las medidas de seguridad de escrutinio para prohibir la manipulación. Perteneciendo a ese raro grupo de ‘Austin-Healey 100 Special Test Cars’, este asombroso ‘autito’, rezagado en el tiempo’ tiene, por definición, un estado icónico incorporado, ofreciendo un testimonio indiscutible de su historia específica.

Lo más significativo es que el alerón trasero izquierdo, la puerta lateral izquierda y el alerón delantero son todos paneles de acero de autos de producción, que habrían reemplazado los originales de aleación Birmabright en la reparación realizada en la fábrica de Healey, posterior al fatídico accidente de las 24 de Le Mans de 1955.

En 2011, Jack se contactó con James Knight en Bonhams y dijo que, después de 42 años, sentía que era hora de vender el auto a un coleccionista que lo llevara a su antigua gloria y le hiciera justicia a su legado. La subasta habría de realizarse en diciembre de ese año atrayendo la atención de los coleccionistas en todo el mundo… durante la subasta el precio se fue incrementando lentamente hasta dejar caer el martillo en la nada despreciable suma de £ 843.000 (US$ 1.317.000 al cambio de la época), estableciendo un nuevo récord mundial para cualquier Austin-Healey. .

Vista frontal y posterior de ‘NOJ 393’ al momento de retirarlo de la ramada de Jack Scott
Estado del NOJ 393 cuando Jack Scott contacta a James Knight de Bonhams, para manifestarle su intención de venderlo
Así estaba el interior del NOJ 393 en diciembre de 2011
James Knight, Director de Group Motoring de Bonhams, se encargó de la venta de NOJ 393. Dijo: "Me complace enormemente que Bonhams haya sido capaz de albergar la visita especial para reintroducir este importante automóvil en la fraternidad de los recolectores de automóviles. Como propietario de un Healey 100 y entusiasta de la marca, también es un gran privilegio personal. Espero ver el auto tanto en carretera como en pista en los próximos años".

El auto fue comprado en la subasta por un coleccionista Suizo de nombre Daniel Schlatter, amate de la marca, quien además más adelante compró los derechos de ‘Donald Healey Motor Company’ y hasta la vieja oficina, planos de motores y herramientas del taller personal del Señor Donald Healey y ahora los tiene en su hermosa propiedad en la ciudad de Marrakech, al norte de África. El Sr. Schlatter, confió a Steve Pike de “Marsh Classic Restorations” en Australia para devolverlo al cenit de su historia, la especificación de la línea de salida para la carrera de Le Mans de 1955.

PROCESO DE RESTAURACIÓN

En esta secuencia de 12 fotografías se puede apreciar el detallado proceso de restauración a la que fue sometido - Fotos: http://classiccarmag.net
Era el mes de mayo de 2013, cuando recién salido del taller de restauración “Marsh Restoration” en Park St Maddingley, Victoria, Australia, Steve Pike debía andar este histórico deportivo para probarlo, y el resultado no podía ser mejor. El carro recuperó toda su presencia y todo su brío y el nuevo propietario recibió a cambio una cuenta de cobro algo superior a £ 1.000.000. El ‘NOJ 393’ sería presentado en la ‘Semana de Healey’ en el Centro de Londres, durante un acto organizado por la casa de subastas Bonhams.

Steve Pike, poniendo un poco de gasolina, para poder salir a probar este renacido bólido – Nótese que lleva puesto un casco de motocicleta como su única protección
Modelo a escala 1/5


La noticia del regreso al Reino Unido del ‘NOJ 393’ se regó como pólvora entre los entusiastas de los autos de época. Paul Hudson, del diario londinense ‘The Telegraph’ le hizo una extensa nota, donde además anunciaba que este 100S, fabricado en Longbridge, Birmingham, iba a estar por un tiempo en el Reino Unido, y sería presentado en varios eventos durante el año. Esta restauración que tomo cerca de dos años ha dejado al ‘NOJ 393’ en la misma condición en que el auto se encontraba aquel fatídico 11 de junio de 1955, en Le Mans.

Aquí el ‘NOJ 393’ siendo alistado para transportarlo por avión desde Sídney hasta Londres
Esta fue la primera presentación del ‘NOJ 393’ después de restaurado, en mayo de 2013
El propietario Daniel Schlatter posa junto a una vitrina de la casa relojera Federique Constant, con sede en Plan-les-Ouates, Suiza
Daniel y Rabia Schaltter – Mille Miglia 2016
El orgulloso propietario Daniel Schlatter, conduciéndolo durante la Mille Miglia de 2018

La Historia de John Coleman y los 3 Intrépidos Austin 7 que llegaron a Colombia en 2013


La Historia de John Coleman / Buenos Aires New York 
(1959-1960)
Investigación y edición Francisco Mejía-Azcárate

John Coleman, quien falleció a los 81 años, el 29 de Enero de 2010, fue un excéntrico profesor, además de un admirado activista político y autor literario, al que su amor por los autos lo llevó a hacer un viaje épico en un frágil y viejo automóvil Austin 7 Chummy de 1925, desde Buenos Aires a Nueva York, en 1959.

John lee un mapa, días antes de salir de Buenos Aires, en 1959
Todo el mundo le aseguraba que la idea de ese viaje era imposible. Sin embargo, inspirado por AF Tschiffely, un escritor suizo que había realizado el mismo recorrido en 1925, pero a caballo, Coleman logró atraer el apoyo de la compañía Austin Motors, la cual le ofreció repuestos y servicio de parte de sus agentes, en los dos continentes americanos. Partió de la capital argentina a finales de 1959, no hablaba castellano y tampoco quiso portar un arma de fuego para su seguridad. Tuvo su primer accidente saliendo de Buenos Aires, cuando su amado Chummy se derrapó en un charco de alquitrán blando. Por poco sufre un volcamiento y se terminó estrellando con un moderno vehículo que pasaba cerca.


Recordando el consejo de no detenerse después de un accidente en Sur América, siguió adelante, cruzando las llanuras cual relámpago hasta que conoció a un viejo veterinario inglés, quién le proporcionó los contactos de algunos amigos para que los tuviera presentes a lo largo del camino en caso de que necesitara ayuda. Aunque estaba bastante mal preparado para cruzar por primera vez los Andes, Coleman siguió adelante por las empinadas carreteras de balastro, zigzagueando lentamente, mientras su Chummy recorría el escarpado y difícil camino en medio de la neblina y el frío penetrante; de repente se le rompió la tapa del radiador y muy angustiado se detuvo a arreglarlo; su angustia se hizo mayor cuando justo en ese lugar pudo apreciar entre la neblina, las incontables cruces que conmemoraban la saga de los que perdieron la vida en el trayecto. Una vez resuelto el problema de la tapa del radiador, se encontró con altos precipicios y fuertes vientos y casi con desesperanza mantuvo la puerta abierta, en caso que viera en la obligación de saltar del auto. Al llegar al pico más alto encontrado hasta el momento -4270 metros sobre el nivel del mar- se detuvo a comer algunos bocadillos y a disfrutar del nuevo récord que acababa de establecer para un Austin 7 Chummy. Al bajar del otro lado tuvo un gran susto, cuando en medio de un estrecho túnel se encontró de frente con un puma. Más adelante por ese mismo camino, estuvo nuevamente en peligro cuando se vio obligado a dar marcha atrás, cuesta arriba, a lo largo de una estrecha cornisa. Una vez sorteó con éxito la gran barrera de los Andes, entró al desierto de Atacama en Chile y mientras la arena blanca penetraba cada hendija y grieta de su destartalado Austin, un fuerte olor a vapor de gasolina era un recordatorio constante del riesgo de un incendio. 

El mismo Austin Seven Chummy modelo 1925, de la travesía, expuesto en dos museos diferentes en la ciudad de Londres
El camino sólo estaba pavimentado en algunos trayectos y a veces desaparecía por completo a causa de los deslizamientos de arena, tierra e inundaciones repentinas. Los restaurantes eran verdaderamente antihigiénicos y las habitaciones, en los pequeños hospedajes, eran desagradables, por lo que en muchas ocasiones optaba por quedarse a dormir en el carro, siempre y cuando se sintiera seguro. Admiraba el espíritu fraternal de la carretera, le llamaba poderosamente la atención de como los demás conductores se detenían a ayudar a los otros conductores en dificultades, muy seguramente una manera de reconocer que la próxima calamidad podría ser la suya. En las grandes ciudades, tanto él y el simpático carrito, eran recibidos como celebridades. Un terremoto en el Perú le obligó a tomar un tren y un camino de piedra que permanecía bloqueado por indígenas indignados lo obligó a tomar un barco desde el Ecuador hasta Panamá, sin detenerse en Colombia.

Aquí aparece Coleman varios días después de haber llegado a Nueva York en Julio de 1960
Pero después de aventuras menos dramáticas finalmente llegó a México, donde el fatigado Austin fue atendido por los representantes de la marca, mientras él se tomaba un merecido descanso en Acapulco, invitado por un reconocido industrial de la televisión. Ya renovado y con el autito en condiciones de rodar en las autopistas del “Tío Sam’’ llegó a Nueva York, el 16 de Julio de 1960, después de recorrer 18.615 kilómetros a través de 12 países. En la capital del mundo el pequeño “pichirilo” se robó las miradas de los cientos de desprevenidos ciudadanos que con curiosidad lo observaban parqueado en las afueras del edificio Empire State. Después de una recepción oficial fue invitado a quedarse con unos amigos y luego apareció en el programa de concurso “To tell the Truth” (A Decir la Verdad) en la televisión nacional, espacio en el que se ganó una buena suma. Con ese dinero, Coleman, decidió tomarse un tiempo y escribir el relato de su travesía. El libro se llamó “Coleman’s Drive” el cual salió a la venta en 1962.

John Coleman, al lado de su famoso ’pichirilo’, en una exposición cerca a Manchester en 2002
Caratula del libro que cuenta la historia de la travesía

Los 3 intrépidos Austin 7 en Colombia (2013)
Crónica de Hugo Suárez Fiat

San Juan de Pasto, Popayán, Santiago de Cali, el OCCCCC, CALIWOOD, la Hacienda La Teja, Tuluá, Zarzal, Medellín y la Fundación Museo de Transporte de Antioquia vibraron la semana pasada con la llegada a Colombia del trío de automóviles de la marca Austin 7 que realiza el Rally 2013 desde Buenos Aires hasta New York City y cubre 11.000 millas, unos 17.600 kilómetros. Los valientes ruteros ingleses, quienes rinden un afectuoso homenaje a la memoria de John Coleman, mencionado en el artículo de arriba, son Jack Peppiatt (profesión Carpintero) y su esposa Amanda Peters (Bibliotecaria de la Universidad de Oxford), quienes se turnan en la conducción del Austin 7 color azul de placas: HSJ180; Diana Garside (profesión Médica toxicóloga forense) al mando del Austin 7 color negro convertible de placas VW8111 y Stan Price (profesión Contador Público) en la cabrilla de su Austin 7 color negro de placas XJ1877. Los dos últimos viajan en solitario. Los Austin 7 poseen motores de 700 centímetros cúbicos, usan llantas y rines similares a los que mueven las motocicletas y sus frenos son articulados con varillas. Para darle encendido al motor se hace girar la manivela instalada debajo del radiador. La velocidad máxima de crucero de los autitos es de 60 kilómetros por hora. Un tanque lleno de gasolina de un Austin 7 carga 5 galones de combustible, lo cual le rinde para recorrer 160 millas o sea unos 256 kilómetros. Durante el recorrido por América del Sur los pilotos hacen uso de las tácticas y la logística implementada por los convoyes terrestres aliados durante las operaciones bélicas realizadas en la 2a. guerra mundial. Una de las reglas de oro es que no puede existir una distancia mayor a la medida de cuatro automóviles entre uno y otro vehículo, durante el desarrollo del Rally. Los conductores siempre tienen que tener los otros vehículos a la vista. En San Juan de Pasto Jaime Arturo y María Eugenia Chacón Legarda, en conjunto con otras personas, se convirtieron en excelentes anfitriones de los aventureros venidos de la lejana Albión y anunciaron la llegada del sorprendente grupo humano a Colombia.

Jaime y María Eugenia recibieron a los ingleses en Pasto. Los acompañan familiares
María Eugenia y Diana, la piloto inglesa, quién viaja en solitario en su Austin convertible, durante su visita a Pasto
Después de dejar Pasto, dónde fueron atendidos con gran lujo de detalles, los ingleses llegaron a Popayán, indicando que para cubrir el trecho entre una y otra de las capitales de la región sur occidental de Colombia, se demoraron 11 horas. En la ciudad blanca Enrique "Kike" Perdomo se convirtió en su "ángel mecánico" y con la mayor propiedad les prodigó atención especializada urgente, eficiente e inmediata.

Los 3 Austin 7 durante su visita a la sede de CALIWOOD el Museo de la Cinematografía
A su arribo a Cali, el miércoles 10 de marzo, los directivos del Obelisco Classic Car Club Cali Colombia OCCCCC ofrecieron a los ingleses un agradable almuerzo en un restaurante emblemático de la ciudad y los acompañaron durante la visita programada al recién abierto Museo de la Cinematografía CALIWOOD. Durante la presentación del museo los pilotos expresaron gran admiración por la colección que expone el nuevo espacio cultural y afirmaron que nunca se hubieran imaginado que en Cali existiría un lugar de tales características y que pensaban que una oferta similar, sólo estaría reservada a los países de Europa.

Los directivos del OCCCCC recibieron a los ingleses con gran regocijo
A continuación de su periplo por Cali Francisco Mejía-Azcárate y Ramón Elías Borja Hoyos, directivos del OCCCCC, guiaron a los tres Austin 7 por las autopistas de Valle del Cauca, con destino a la legendaria, histórica y hospitalaria Hacienda La Teja, el hostal del siglo XIX en el que pernoctó Simón Bolívar, en dos oportunidades.

Hacienda La Teja, sede social del OCCCCC, sitio histórico donde se hospedaron los ingleses
Diana, Stan, Amanda y Jack a su llegada en los Austin 7 a La Teja
En el comedor colonial de la Hacienda, iluminado con los objetos históricos que en vida le colocó doña Alba Teresa Azcárate de Mejía, les fue ofrecida una deliciosa cena típica vallecaucana. Al día siguiente los rallistas partieron y fueron despedidos con un desayuno bien "trancado". Después atravesaron Tuluá (lugar dónde Hernando Puerto les dio un cálido saludo al borde de la carretera) y luego llegaron a Zarzal. En esta última les dio la bienvenida Cesar García, organizador del desfile de autos antiguos y clásicos que tendrá lugar en esa población el domingo 19 de mayo de 2013.

Los Austin a su paso por la Autopista que de Tuluá conduce a Zarzal
César García, líder cívico zarzaleño, saluda a los ingleses a la vera de la Autopista
Luego de visitar Zarzal tomaron rumbo hacia Medellín, la capital de Antioquia, lugar en el que el viernes 12 fueron recibidos por Juan Guillermo Correa Presidente de la Fundación Museo de Transporte de Antioquia, Luis Alberto Moreno Ruiz, Director de la Institución y Andrés Múnera funcionario de la misma, a quienes los acompañó un grueso número de aficionados a los autos antiguos y clásicos de la capital antioqueña y los socios de los Clubes Clam y Acla, quienes se acompañaron de algunos automóviles históricos de la década del veinte y les dieron una cálida e inolvidable bienvenida al grupo de esforzados y pacientes pilotos.

Luis Moreno y Herman Gutiérrez dan el saludo de bienvenida a los ingleses en la sede del Museo de Transporte de Antioquia
Durante su estadía en Medellín, por una cortesía de los anfitriones, los ingleses se alojaron en un reconocido hotel de la capital paisa, que el año pasado logró el 1er puesto como la metrópolis más innovadora del mundo. En su trayecto a Cartagena los ingleses fueron recibidos y guiados por Rodrigo Hernández Falla el extraordinario anfitrión oriundo de Sincelejo. El destino final de los anflosajones es la plazoleta de Times Square, en New York, sitio dónde piensan llegar a finales de mayo de 2013, después de atravesar Colombia, los países de Centro América, México y la costa oriental de los Estados Unidos de América.

Los 3 Austin descansan en el Museo del Transporte después de coronar el Alto de Minas
Vista posterior del Austin 7 de Jack
Rodrigo Hernández recibe a los ingleses en su Ford 1928 al paso por Sincelejo
¡ Have a safe trip and enjoy a great Rally !

Más sobre los 3 Austin 7

Si desea conocer información adicional sobre la fantástica aventura emprendida por los ingleses consulte las siguientes páginas: 
www.austinsinamerica.co.uk y 
http://www.retrovisiones.com/2013/01/aventuras-en-austin-seven/


Crédito fotografías: Francisco Mejía-Azcárate; Andrés Múnera; César García; Rodrigo Hernández Falla; Gloria Escobar