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Arte Digital en la Cochera del Capitán Ortiz Coral

Durante la última visita que efectuó el Obelisco Classic Car Club de Cali Colombia "OCCCCC", a la legendaria Cochera del Capitán José Rafael Ortiz Coral en Cali, fuimos acompañados por el reconocidísimo profesional de la fotografía Fernando Ortiz Carrillo, quien tiene su estudio en esta ciudad y captó las extraordinarias imágenes que reproducimos a continuación, las cuales dan una idea perfecta del arte que permanece escondido en la Cochera de Rafa. Las imágenes son, además, un testimonio con el que el "OCCCCC" rinde un homenaje emotivo a nuestro querido e incondicional amigo, el Capitán José Rafael Ortiz Coral y a su eterna cómplice doña Martha Lucía Guzmán de Ortiz, a quienes les reiteramos nuestro continuo y profundo agradecimiento por su deferencia y generosidad para con los coleccionistas locales y foráneos, a los que sin la más mínima exigencia o egoísmo, abren las puertas de su Cochera, de tal forma que todos los aficionados puedan tener la oportunidad de conocer y revisar sus sofisticados autos de colección, en los que está plasmado el enorme trabajo y el denodado esfuerzo que significa restaurarlos uno a uno y mantenerlos en condiciones óptimas, lo cual constituye una verdadera hazaña y una enseñanza de vida. Debe ser destacado que doña Martha Lucía ha permanecido incólume al lado de José Rafael en todos los avatares de La Cochera y lo ha asistido en la solución de todos los problemas que surgen, incluyendo los traumas mecánicos que afectan a los coches, solidarizándose con sus iniciativas automovilísticas por más de cinco décadas.. El enorme interés de José Rafael en el tema le ha permitido reclutar un importante número de autos antiguos, clásicos y vehículos de interés especial que constituyen un gran orgullo para Cali, para Colombia y para los aficionados de todas partes del mundo, quienes toman su Cochera como un referente y un ejemplo a seguir.
Chevrolet Corvette 1962
Cabrilla Chevrolet Corvette 1962
Odómetro y Relojes Chevrolet Corvette 1962
Ford Thunderbird 1956 con Kit continental
Cabrilla Ford Thunderbird 1956
Tablero y Cabrilla Ford Thunderbird 1956
Mercedes Benz Coupé 1975
Tablero Mercedes Benz Coupé 1975
Chevrolet Impala Convertible 1963
Cabrilla y Tablero Chevrolet Impala 1963
Detalle Cabrilla y Tablero Chevrolet Impala 1963
Willys Minguerra 1952
Tablero Willys Minguerra 1952
Detalle interior del Willys Minguerra 1952
Mini Cooper 1962
Cabrilla y Tablero Mini Cooper 1962
Chrysler Windsor Convertible 1948
Cabrilla y Tablero Chrysler Windsor 1948
Detalle Odómetro Chrysler Windsor 1948
Lincoln Continental 1948 con Kit Continental
Cabrilla y Tablero Lincoln Continental 1948
Detalle Radio Lincoln Continental 1948
De Soto Phaeton 1928
Cabrilla, Tablero y Parabrisas De Soto 1928
Mercedes Benz Adenauer 1956
Cabrilla y Tablero Mercedes Benz 1956

Historia de mi vida por el Chevrolet Corvette 1962

El Chevrolet Corvette es el automóvil deportivo de mayor longevidad en USA, pues la marca estadounidense sigue fabricando sus modelos merced a una gran evolución en el diseño a lo largo de varios lustros. El Corvette original fue el C1, concebido en la fábrica de Flint, en Michigan, que vió la luz en el año de 1953, gracias al trabajo de ingeniería de Harley J. Earl. La primera versión incorporaba el motor llamado “Blue Flame” de 6 cilindros, que la General Motors ya había probado en otros vehículos de su empresa matriz. Un par de años después se sustituiría por un motor de 8 cilindros. El Corvette original, fabricado en fibra de vidrio y confeccionado a mano, se estrelló en el mercado, debido a su elevado precio en comparación con el resto de las marcas americanas de la época. Hoy en día es una anhelada joya deseada por los coleccionistas más expertos. Tras el cambio que se realizó en el  motor, la incorporación de un sistema de inyección de combustible mecánico y el rediseño de la carrocería, con sus características cavidades laterales, las ventas del Corvette comenzaron a despegar. La modificación del modelo potenció sus características deportivas, volviéndose un producto más atractivo para el consumidor americano. También sufrió una gran transformación cuando surgió la segunda generación, a principios de la década de los sesenta. El modelo C2 adoptaría el diseño de carrocería conocido como Sting Ray. La evolución del vehículo ha continuado durante más de cincuenta años, durante los cuales se han visto pasar hasta seis generaciones de Corvettes y se han vendido más de un millón de unidades de las distintas versiones, que han ido perdiendo en potencia, pues ahora importa menos la velocidad que pueda alcanzar, que su significado como símbolo de un notable estatus social. El coleccionista más importante de Corvettes en los Estados Unidos de América, a quién tuvimos la oportunidad de conocer personalmente, es Rick Treworgy, un restaurador profesional que posee uno de cada uno de los modelos de los Corvette producidos en la historia, los cuales expone en su museo privado instalado en la ciudad de Punta Gorda en la Florida americana (Ver historia en el Blog del OCCCCC). En Cali, Colombia, se destacan, muy especialmente, el bellísimo Corvette de Omar Eljach, de color azul cielo y blanco, bellamente restaurado por Omar, hace unos seis años, precisando que el auto corresponde a un modelo de 1958 y que todas sus partes son absolutamente originales de fábrica, sin excepción alguna; el Corvette, color rojo tomate, de Ciro Cabal y Juan Manuel Cabal, originalmente de su padre y abuelo don Oscar Cabal Cabal (q.e.p.d.) quién lo importó al país, modelo de 1972, el cual no marca en su odómetro más de 55.000 kilómetros y es, muy probablemente, el ´Vette menos usado de todo Colombia; el Corvette de Rodrigo Sarasti Jr., modelo de 1958, recientemente importado del país del norte y el legendario Chevrolet Corvette, modelo 1962, color gris plata, de propiedad del carismático José Rafael Ortiz Coral, el “Capi Ortiz”, vehículo importado en la época de su fabricación por la General Motors por don Enrique González Caicedo (q.e.p.d.), su primer dueño. El Corvette de Ortiz Coral trae consigo un impresionante palmarés e historial deportivo, que incluye la participación en numerosísimas carreras y rallys. Después de muchos años de competencia y de sufrir los avatares y los golpes generados por las numerosas participaciones, en todo tipo de desafíos, el Corvette 1962 de Ortiz Coral fue restaurado en el taller de Darío Giraldo, quién contó con la asistencia profesional de Hugo Suárez Fiat, en la reparación de la carrocería de fibra de vidrio. Hugo se ayudó con las copias de los planos del deportivo que le facilitó Luis Guillermo González, “El Chino”,  el ilustrísimo restaurador paisa. A continuación presentamos el Corvette 1962 del  “Capi Ortiz”...

Aplicación de la fibra de vidrio en el ´Vette 62
Corrección del guardabarros trasero
Enderezada de la trompa y del capot
Emblema
Stops del Corvette 1962
Bisagra de la tapa dónde se oculta la carpa
Tablero y cabrilla deportiva de color rojo
Detalle del acceso al tanque de gasolina
Copa Deportiva emblemática
La marca Corvette detrás del asidero del tablero
Las banderas que identifican al deportivo
Trompa del Corvette con sus placas de antiguo
Visual del habitáculo del conductor y el pasajero
El color gris plata al caer la tarde
Costado Izquierdo del Corvette
Silueta del biplaza convertible 1962
Al Corvette 1962 le encanta el trópico
 
Entrevista en la Revista Motor año 2005
 
Pregunta el Reportero Fabio de la revista Motor al Chevrolet Corvette modelo 1962, de apellidos Ortiz Coral...
 
¿Como ha sido tu vida, desde que llegaste a Colombia?
 
Mire señor Fabio, la cigüeña me trajo a la ciudad de Cali, Colombia, a finales de 1962, a un hogar feliz, muy dulce y de ancestros, con dos ingenios y una colombina. Me convertí en la admiración de los hombres, en la envidia y el agradecimiento de la mujeres y no se imagina la excitación que produje en los niños. Los primeros por las bien formadas curvas de mi flamante carrocería, las segundas porque suspiraban por tenerlas y por fea que fuera, levantaba más que un piropo bien gallardo y en los niños, porque jugaban conmigo y me consentían con sus manos suaves y me llenaban de besos y abrazos. Para mí, la época de los sesenta, fue verdaderamente inolvidable. Posteriormente un señor encopetado, además de cachaco, se enamoró de mí y al fin y al cabo “Majito”, logró convencer a mi padre don Enrique González Caicedo, para llevarme a la fría Bogotá, en donde la altura, no me dejaba desarrollar mi musculatura,  los 340 HP; sin embargo, como me ajustaron, hasta el último de mis chicleres, pude responder inmediatamente a la pata del Majito, quien la tenía bien pesada y me exigía el máximo de caballaje, con tal de a sus amigos, inclusive uno con un Oldsmobile  442, año 1971, en cuanto Kilometro contra reloj se organizara. Recuerdo como anécdota interesante, que tuve el honor de rastrillar y quemar llantas, en la ceremonia de inauguración del primer autódromo colombiano, el “Ricardo Mejía” y no pasé inadvertido, ante los volantes internacionales y campeones mundiales de automovilismo, como Graham Hill de Inglaterra, Pescarolo y nada más y nada menos que ante el constructor de la Formula 1 don Frank Williams. Mientras tanto un terco corredor de autos, venido del sur de Colombia, me tenía en la mira y ahí si fue Troya, pues su tenaz insistencia logró convencer al Majito para que se produjera un nuevo cambio de hogar y claro, que cuando conocí a su señora bonita y a mi nueva familia, me prendé de ella y me convertí en su inseparable amiga y en ese instante supe, que nunca más iba a cambiar de hogar y que volvería a mi tierra anhelada, la alegre Santiago de Cali.
 
Cómo es actualmente un día tuyo?.
 
Me mantengo en salones de belleza entre semana, para salir de paseo el sábado y el domingo. Cada año me encuentro con mis amigos los Porsche, los Jaguar  y las amigas que no me faltan, como las Mercedes y las Mini. Como me estaba aperezando, con ocasión del 25 aniversario del “Circuito San Diego”, me subieron a Bogotá y en el Autódromo de “Tocancipá” logré arañar un tercer puesto, compitiendo con Alfas, Mercedes 450 y un soterrado Shelby Cobra, escondido sutilmente bajo el cascarón de un Ford Mustang, que nos dio sopa y seco, libre de polvo y paja, a todos los competidores. Fabio, te ofrezco disculpas, pero debo de irme, tengo que prepararme para un riguroso examen de grado, para poder conseguir el calificativo de Auto Antiguo y Clásico y según el “chisme”, dicen mis amigos, uno de los inspectores es el Presidente del Club, quién tiene fama de ser exigente y purista, al punto de que si el auto no cumple con la originalidad requerida por las normas, no se me asignan las placas de mis sueños y quedo fregada. Chau.

Radio y consola
Emblema deportivo
El Capitán Jose Rafael Ortiz Coral, propietario del Chevrolet Corvette 1962

La Cochera Clásica de José Rafael Ortiz Coral

El Obelisco Classic Car Club tiene el honor de presentar La Cochera Clásica de José Rafael Ortiz Coral, entusiasta nacido en Bogotá pero conocido como El Pastuso, a quien sus más cercanos llamamos Rafa. La Cochera es la realización de un sueño que José Rafael tuvo cuando tenía 15 años de edad, época en la que su señora madre, doña Isabel Coral De Angulo viuda de Ortiz, predestinó parte de su existencia al obsequiarle a su único hijo varón un auto deportivo MG TF de 1954, con el que se inició en el culto a los coches históricos, tema presente en cada uno de los días de su vida. Muy temprano en 1973, cuando José Rafael debutó en el campeonato de automovilismo, ganó el nacional de marcas en un Fiat Zastava 1972 y, con sólo 2 años de práctica, alcanzó su segundo cetro consecutivo en 1974, el de campeón nacional de todas las categorías, a bordo de la Mini Cooper S 1966, época en la que también se le conoció como el Campeón de la Caballerosidad. La prolífera actividad deportiva no le impidió convertirse en un temerario y experto piloto fumigador de arrozales y algodonales en los lugares más agrestes, recónditos y remotos de Colombia. Rafa abandonó el 8º semestre de la carrera de Administración de Empresas que cursaba en la Universidad de Los Andes y, en su lugar, estudió aviación en el Aeroclub de Colombia en Guaymaral. Cuando se graduó de piloto, le tocó ejercer su carrera en el arte de dominar el aire, en la lejana población de Algarrobo, en el Departamento del Magdalena, sitio donde poco a poco comenzó a llenar su cuaderno de bitácora con miles de vuelos rasantes, para los cuales los únicos maestros fueron el riesgo, la audacia y el peligro de muerte inminente. Poco tiempo después, en el municipio de Fundación, al cual José Rafael llama con cariño “fundición”, por los calores ambientales extremos que sufren sus habitantes, dio iniciación al que sería su proyecto empresarial, con la adquisición de una modesta compañía cuyo objeto social era la fumigación aérea, la que, con extraordinaria visión y el paso del tiempo, transformó en una de las más grandes de su ramo en el país.
Interior de La Cochera. Al fondo, a la mano derecha, el Bar, donde José Rafael atiende a sus amigos
A pesar de que desde la mediana edad José Rafael, hoy cerca a los 70 años, padeció las consecuencias de un cáncer incipiente y de un aneurisma precoz, que inclusive lo dejó parapléjico por un período, fenómenos de la salud contra los cuales ha batallado sin replegarse ni un solo minuto a lo largo de décadas, el soñador se armó de un inmenso valor y con la asistencia incondicional de su esposa doña Martha Lucía Guzmán de Ortiz, amén de la dulce comprensión de sus hijas Paola Andrea y Johanna, materializó la construcción de La Cochera Clásica, al estilo de las que miman los autos de colección de los famosísimos restauradores norteamericanos Jay Leno, Walter Hill, Al Wiseman, Buddy Pepp y Chuck Higgins. Una vez terminado el privilegiado refugio de los clásicos, único que existe en Santiago de Cali, el mismo se convirtió en la meca y en el referente de los afiebrados locales, sin menoscabo del prestigio que la bóveda de estilo californiano y repleta de joyas automotrices, alcanzó en el plano nacional e internacional.
El sobrio y elegantísimo Mercedes Benz Adenauer 1958
que José Rafael adquirió de Carlos Jorge Garcés Eder
Todos los autos que se exhiben en La Cochera ocupan sitio privilegiado en el corazón de José Rafael pero, indudablemente, hay 3 coches que son sus “niños” predilectos: el Corvette 1962, un deportivo pura sangre, cuyo 1er propietario fue Enrique González Caicedo del Ingenio Riopaila; el Mercedes Benz Adenauer 1958, berlina que merece sitio de honor en el Museo Mercedes de Stuttgart y el emblemático Lincoln Continental 1948, motor V12, categoría clásico 5 estrellas, cuyo primer dueño fue el patriarca antioqueño J.B. Londoño. La exposición se complementa con el Ford Thunderbird 1956 con Kit Continental preparado por el expertísimo Omar Eljach, el De Soto 1928 ½ que atravesó SudAmérica de sur a norte bajo la conducción del aventurero Ángel María Brambilla, una réplica de la Mini Cooper 1992, pues la original que Rafa tenía se la prestó para una carrera en La Virginia al piloto Luis Fernando Cuervo, quien al iniciar la competencia se salió de la vía y murió en el acto; el Mercedes Benz 450 modelo 1972, el Chevrolet 1963 convertible que perteneció al publicista Jorge Les, el carismático Chrysler convertible 1948 y el Willys 1953 que le vendió Paulo A. Mojica Salcedo. Mientras tanto, en el taller de su confianza, el sitio que le adornó sus sienes con una variedad de canas platinadas, se están restaurando para llegar a La Cochera, no tan rápido como el quisiera, el único Lincoln 1928 que existe en el suroccidente de Colombia, permutado con don Willy Claussen Restrepo (q.e.p.d.), la Chevrolet Nomad 1957, el Ford Thunderbird 1958, un excepcional descapotable que oculta su techo en la bodega, el Cadillac Sedan De Ville sin parales 1958 y el camión Chevrolet 1954 que Rafa planea usar para trasladar sus clásicos de un lugar a otro. Otros que sueñan impacientes, al pie de La Cochera, con alcanzar muy pronto la adolescencia, son los nietos de José Rafael, los tremendos Lukas, Mateo, Martín, Joaquín y Lorenzo quienes en el futuro quemarán las llantas de los deportivos, después de tomarse una cerveza bien fría en el Bar de su abuelo. Si deseas comunicarte con Jose Rafael escríbele a jrortiz@aerosanidad.com
Ni el vuelo de las luciérnagas perturba el descanso de los Clásicos que habitan
La Cochera de José Rafael, al caer la vespertina en el sur de Cali
Visita a la Cochera Clásica de José Rafael Ortiz Coral
Aparecen durante la agradable visita realizada a la Cochera el sábado 30 de octubre, de izquierda a derecha: Fidel Uribe, Jaime Hernán Martínez Sandoval, Luis Fernando Arias, Humberto Pierotti, Alberto Silva Borrero, Carlos Hernán Marulanda Caicedo, Hugo Suárez Fiat, el anfitrión, Francisco Mejía Azcárate, José Joaquín Plata, Eduardo Ramos Garbiras, Germán Botero, Luis Fernando Durán, Ramiro y William Aragón, Carlos Adolfo Vélez, Erick Rodríguez, Luis Fernando Vélez Escobar y Leonardo Esquivel Cardona.

Coletilla


Caricatura de José Rafael Ortiz Coral por OrlandoBé