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La Historia del S. J. Duesenberg ‘Chenot Miniatura’de 1932


Investigación y edición Francisco Mejía-Azcárate
Louis Chenot es un Ingeniero Mecánico de 75 años, jubilado de Leggett & Platt Automotive Group, que vive en Carl Junction, Missouri, en los Estados Unidos. Este habilidoso Ingeniero, estuvo trabajando por 10 años en un espectacular modelo a escala 1/6 de un automóvil Duesenberg, de 1932.

Louis Chenot, en su taller de Carl Junction, Missouri
Chenot, se inició con carros de tamaño completo por allá en 1960, cuando su tío descubrió algo así como el 80% de un Cadillac de 1930, que estaba abandonado y ‘pastando’ en una granja de Ohio. A este Cadillac le habían montado la cabina de un camión International, en lugar de la ya desaparecida capota convertible; emocionado con el proyecto Chenot compró el incompleto y destartalado Cadillac por US$900. Luego, durante los próximos siete años se dedicó a restaurarlo usando todos los parámetros de perfección innatos en él. Posteriormente restauró un Jaguar y otro par de Cadillac convertibles, estos del año 1949. Ya graduado de restaurador y habiendo calmado sus ímpetus juveniles en tales lides, decidió que era tiempo de pasar a algo más sofisticado ahora que ya estaba retirado y disponía del tiempo necesario: esa exquisitez se llama “Duesenberg SJ La Grande Dual Cowl Phaeton” de 1932, en miniatura. Cualquier persona que tenga este sentido de dedicación, con ese nivel tan cercano a la perfección y que sea capaz de ver la belleza en el purismo de la artesanía a través de la ingeniería, merece una venia, un aplauso y una felicitación permanente.

“Duesenberg Automobile & Motors Company, Inc”., fundada en 1913 por los hermanos Frederick y August Duesenberg en Des Moines, Iowa, producía los automóviles de mayor categoría jamás fabricados en los Estados Unidos, hasta 1940; eran símbolo de estatus en Estados Unidos, Argentina y Europa.

En una entrevista le preguntaron al señor Chenot: ¿No hubiese sido más fácil fabricar un carro de tamaño completo? Chenot se echó a reír, y estuvo de acuerdo que seguramente era más fácil. "Las tolerancias vienen siendo las mismas, se requiere la misma holgura en un rodamiento de un modelo a escala que en un rodamiento para un carro de tamaño completo". Enseguida dijo: "En los carros de tamaño completo las medidas para un ajuste, son por supuesto, mucho mayores". Posiblemente si sea más fácil, pero el problema es que él se divierte más con los carros a escala. Ya sabemos entonces, que no es un Duesenberg, de tamaño completo sino un hermoso modelo a escala de 88.9 centímetros (35") de largo. Se trata de un increíblemente detallado phaeton de doble cubierta, marca Duesenberg SJ, modelo La Grande, de 1932. Este maravilloso “juguete” a escala de 1/6 no solo se ve bien, sino que además su motor, sus luces y las funciones principales de todos sus mecanismos, incluyendo la transmisión, funcionan a la perfección. Chenot comenzó su investigación para este proyecto hace más de cincuenta años con la compra de un libro especializado. Luego con el correr de los años fue adquiriendo otros libros, además de dibujos, blue prints y fotografías de esta serie de vehículos Duesenberg.

Esta es una fotografía lateral del vehículo sobre una mesa. El modelo pesa unas 60 libras (27.2 kg)
El señor Chenot no tuvo ningún inconveniente en volver a fabricar partes o piezas que no cumplieran con sus estándares de perfección. Rehízo el especialmente difícil cobertor de bronce del radiador nueve veces y solo cuando que se sintió a gusto con su trabajo decidió que se podía ensamblar en el modelo.

Moldes de acero y madera con los que se fabricó el cobertor de bronce del radiador – Fue fabricado 9 veces hasta que quedó perfecto

La carrocería es de metal, no de fibra de vidrio. En estas fotografías se pueden observar los moldes de los guardabarros fabricados en madera de cerezo y los guardabarros de bronce esculpidos los moldes antes de ser terminados. Obsérvese el efecto del martilleo sobre la lámina de bronce, el cual desaparecerá durante el proceso final de moldeo con rodillo y pintura.

En esta fotografía podemos observar el chasis con los guardabarros, montados, sin pulir, además del radiador, y las llantas. Nótese el trabajo de madera sobre el cual se moldeará el cubículo principal de la carrocería.
El objetivo de Chenot fue que todo en este modelo funcionara, tal y como lo hacía el vehículo de tamaño original en la época en que fue fabricado, incluyendo el motor. Una vez el motor fue terminado, el 15 de marzo de 2010, el Ingeniero Chenot, decidió filmar y colgar en Youtube, http://www.youtube.com/watch?v=f6TetkMpFIc la primera ignición de esta maravillosa obra de arte y de la ingeniería mecánica; para ello utilizó gas propano como combustible y un carburador temporal proveniente de un aeromodelo. Una vez realizada la ignición el Ingeniero Chenot, pasó a trabajar en un carburador a escala operado por gas propano como combustible; sin embargo, el hecho de haber logrado darle ignición a un motor a escala de 1/6 y 4 válvulas por cilindro, es un gran logro. Recordemos que para complicar aún más la perspectiva de la construcción de un motor funcional en ese tamaño está el hecho de que las moléculas de combustible y electricidad no tienen la posibilidad de manejarse por escalas y por ende no se adaptan, entonces lograr que carburadores diminutos y bujías diminutas trabajen como lo hacen en tamaños mayores es toda una ciencia.


En estas fotografías se puede observar el motor en el banco de pruebas y mientras se le prepara para montarlo en el chasis
La mayoría de los modelos a escala totalmente funcionales, son basados en escalas mayores o más grandes, como 1/3 o 1/4. Trabajar a una escala menor, como esta de 1/6, magnifica los problemas causados ​​por la miniaturización de ciertas partes. Recordemos que estas partes son escala 1/6, es decir, siempre serán la sexta parte de alto, de largo y de profundo, de una parte o pieza real, por lo que 1/6 x 1/6 x 1/6, viene siendo equivalente al 1/216 del volumen de la pieza original. En comparación, un modelo de escala 1/3, viene siendo 1/27 del volumen real y un modelo de escala 1/4, es equivalente a 1/64 el volumen original. En este motor de 8 cilindros en línea, se encuentran todas las piezas debidamente escaladas a 1/6, en acero, hierro y aluminio.

En la primera fotografía podemos observar el bloque y el cigüeñal en la parte superior. Dispuestos debajo del bloque están el cilindro de hierro fundido, mangas, pistones, bulones y bielas montadas.
Aqui podemos ver los pistones debidamente ensamblados en las bielas.
A pesar de que no habría forma de saberlo una vez que se reunieran y se montaran todas estas piezas, el cabezal del cilindro nos muestra que el Ingeniero Chenot, no hizo ninguna trampa. En esta pieza se puede observar que el motor tiene 4 válvulas por cilindro, equivalentes a 32 válvulas, igual que el motor de tamaño real.

Los engranajes internos del diferencial nunca serán vistos por nadie, pero Chenot, los fabricó tipo hipoide tal y como los reales, en lugar de haberlos fabricado cónicos, que hubiese sido más simple.
El interior del vehículo llevó horas y horas de dedicación y meticulosidad. Cada botón, cada palanca, cada reloj, cada pedal, fueron creados de cero y escalados con una precisión asombrosa. Todo, en el tablero y el interior de esta miniatura, trabaja de la misma forma que lo hacía en el vehículo de tamaño real en 1932.

Aquí se puede apreciar el antes y el después del interior de este modelo a escala.
Podemos apreciar el interior ya terminado aunque en esta etapa, la carrocería está apenas lista para pintar. Nótese el nivel de detalle del tablero de instrumentos y los acabados en cuero de la cojinería y las puertas.

Este complicado mecanismo de la capota convertible se muestra en la posición baja antes de que le sea instalada la lona
Impecable, es una de las palabras que se asoman en mi diccionario mental para describir esta maravillosa obra de arte, fruto de la dedicación de un extraordinario Ingeniero.


En la primera foto, Louis Chenot y Joe Martin, inspeccionan el progreso del chasis y el motor en el NAMES Show de Detroit en 2007. En la foto siguiente y aunque el modelo estaba casi listo pero el motor aún no había sido encendido, el Ingeniero Louis Chenot, recibió en 2009 un premio especial por sus logros, conocido como Lifetime Achievement Award y otro como “Artesano del Metal del Año” (Metalworking Craftsman of the Year) de parte de la “Joe Martin Foundation”.

Debido a que este ha sido el modelo de carro a escala totalmente funcional, mejor fabricado jamás, el Ingeniero Chenot, recibió el galardón de "Artesano de la Década” en 2011, con un jugoso premio de US$25.000



Otras imágenes con más detalles:



La mayoría de los componentes del modelo son del mismo material existente en el vehículo de tamaño original: esta pieza de hierro colado fue esculpida de un bloque de motor Cummings Diesel. Los anillos de los pistones se fabricaron utilizando material de las guías de las válvulas del mismo motor Cummings, así como dos anillos de compresión (.025 de grosor) y un anillo de aceite (0.040 de espesor).


32 guías de levas, 32 clips "C", 32 retenedores, 32 muelles, etc, etc.
Una transmisión Warner T-72 a escala 1/6. El diseño de este ensamblaje no es muy escalable. Dividir rodamientos de tamaño completo en 1/6 no coincide con ningún tipo de mini-rodamientos fabricados industrialmente, por lo tanto, los agujeros y el diámetro del eje tuvieron que ser modificados segegún la necesidad.


Obsérvese las diferencias en las dimensiones entre las piezas de tamaño completo y las equivalentes en escala 1/6.
Múltiple de admisión y sus partes; Fue necesario fabricar 4 dobladoras de tubos especiales para hacer esta hermosa miniatura. El escape es de acero inoxidable, el colector de agua es de latón cromado y las piezas de admisión son de cobre.



En la primera foto podemos observar la caja de la dirección y las palancas de aceleración, la chispa de retardo y cableado para las luces, un total de 42 piezas en la columna de la dirección. También es visible el soporte izquierdo del motor, una parte de acero sólido muy perfilada, atornillada y remachada al marco. En la foto siguiente podemos ver la complejidad de la servo-válvula y la bomba de frenos. Diseño muy moderno, especialmente si se compara con el de los Rolls-Royce de la época que traía una servo-válvula mecánica muy compleja.



Bombas eléctricas de combustible como respaldo a la bomba mecánica del motor. Obsérvese el detalle de las líneas de conducción, el bastidor y el cardán. Si bien muchas partes parecen ser piezas de fundición, no lo son, la caja del diferencial fue fabricada con piezas de plata, soldadas entre sí. Tuercas “acostilladas” se maquinaron y pulieron hasta lograr un diámetro de 0.015 ms.



Los ‘bumpers’ necesitaron cerca de una semana, mitad de la cual se consumió preparando el de acero inoxidable y haciendo la plantilla para que la dobladora lograra las formas y fabricando un accesorio para mantener los centros de los pernos en la posición exacta. A pesar de que todo fue doblado al rojo vivo, el acero seguía manteniendo cierta recuperación elástica, lo que complicaba la cuestión.



Estas fotos muestran algunos de los detalles del bastidor y la transmisión que se encuentran debajo del motor.


Estas dos fotografías son un claro ejemplo de la artesanía llevada a la perfección


Detalles extraordinarios de los accesorios que adornan la carrocería

La Historia de un Duesenberg Olvidado

Por: Francisco Mejía-Azcárate 
En la ciudad de Providence, una de las primeras ciudades en ser fundadas en los Estados Unidos, capital del muy frío y pequeño Estado de Rhode Island, existe un caballero que tiene como negocio comprar y vender todo tipo de automotores y como hobby coleccionarlos; su nombre es Dick Shappy.

Dick Shappy, ‘el rockero’ de los autos clásicos
Al igual que la mayoría de los que tenemos el hobby en la sangre, todos soñamos con encontrarnos un automóvil raro o deseable olvidado por ahí en un granero remoto, negociarlo por una suma insignificante, desempolvarle esos muchos años de negligencia, y así tener una gran historia que contar. Esto fue exactamente lo que le ocurrió a restaurador, coleccionista y comerciante de autos antiguos y clásicos Dick Shappy; y es que para los coleccionistas de todo el mundo, los automóviles Duesenberg son la cúspide más elitista del automóvil estadounidense, y ubicar uno de estos ultra raros, poderosos y justificablemente deseables automóviles escondido en un garaje olvidado es el hallazgo supremo con el que todos soñamos.


La historia nos cuenta que por allá a finales del año 2004, el coleccionista estadounidense Dick Shappy, conocido por sus excelentes restauraciones de automóviles Cadillac de la preguerra, encontró un Duesenberg que llevaba escondido más de 50 años, no muy lejos de su casa. Debido a su belleza, potencia bruta y diseño sofisticado, los automóviles Duesenberg se consideran unos de los automóviles más exóticos del mundo, pero encontrar uno olvidado es prácticamente inaudito, por no decir imposible.

Los automóviles de esta marca son tan raros que los historiadores especializados en ellos saben exactamente cuántos y cuáles sobrevivieron al paso de los años y pueden reconocer instantáneamente un Duesenberg específico con solo verlo en una foto, vieja o nueva, y recitar su número de serie y su historia.


A pesar que a Dick Shappy le gustan muchos tipos de vehículos, y que es mejor conocido por sus extraordinarias restauraciones de Cadillacs clásicos de la pre-guerra, como todo aficionado siempre soñó con tener un Duesenberg, pero no pasaba de ser un sueño relativamente utópico porque no es el tipo de automóvil que sale comúnmente a la venta a precios razonables y los que sobrevivieron ya están en manos de los coleccionistas y todos sabemos cuánto cuestan. Nunca, ni siquiera en su más alocado sueño, se le cruzó por la mente que se iba a topar uno que llevaba más de 50 años estacionado en un oscuro garaje no muy lejos de su casa, y como el destino tiene sus propias maneras de llevarnos a nuestros sueños, a finales del año 2004 una conversación común y corriente lo puso en el camino de ser propietario de un Duesenberg.

"Recibí un correo electrónico que decía que pronto un Duesenberg J, saldría a la venta", dijo Shappy. "He querido un Duesenberg toda mi vida, y mi esposa lo sabía. Cuando le dije que iba a salir un Duesenberg a la venta, ella me dijo que fuera a buscarlo. Estoy muy feliz de haberlo hecho”. "Escribí pidiendo mayor información, y lo siguiente que supe es que Dan LaCroix (el corredor involucrado en la venta de Duesenberg) me llamó y me dijo: Recibí un mensaje de un caballero que me dijo que podría estar interesado en comprar el auto. ¿Es Usted?", dijo Shappy. Dudando de que el auto fuera realmente un Duesenberg, Dick Shappy solicitó que le enviaran algunas fotografías durante el fin de semana. Mientras tanto, Shappy llamó a Randy Ema (conocida autoridad en la marca Duesenberg) y le comentó sobre la oferta que le estaban haciendo y Ema le dijo, "Será mejor que no dejes que esa cosa se quede ahí mucho tiempo. Cuando los otros se enteren que está a la venta, no va a durar mucho tiempo".

Randy Ema, una de las personas que más saben sobre los automóviles Duesenberg en el mundo
A lo largo del fin de semana, Shappy revisaba continuamente su computadora para ver si le habían enviado las fotos, pero cada vez que revisaba, se desconectaba decepcionado. Inclusive una verificación de su correo electrónico el lunes siguiente, temprano por la mañana, tampoco tenía las esperadas fotos, pero a eso de las 10 AM, Shappy nuevamente revisó su correo electrónico y encontró varias fotos de Dan LaCroix. Las imágenes en los mensajes definitivamente confirmaban que el auto era un Duesenberg. El automóvil, un sedán convertible, carrozado por Derham In Progress, se veía despojado de su pintura y algunos otras piezas, pero ciertamente estaba dentro de los parámetros para poderse restaurar y definitivamente valía la pena investigar más. Shappy rápidamente levantó el teléfono y se comunicó con Dan LaCroix para hacer los arreglos pertinentes y ver el automóvil.

Dan LaCroix sugirió que Shappy y el propietario se reunieran más adelante en la semana, pero Shappy insistió en que debían reunirse ese mismo lunes. Después de que el intermediario estuvo de acuerdo, Shappy rápidamente se vistió y en cuestión de minutos estaba tomando la autopista I-95 N para recorrer raudo esas casi 60 millas existentes entre su casa en Rhode Island y la ciudad de Boston.

Fotografía de Margaret Cade y Dick Shappy, el día que Shappy vio el Duesenberg por primera vez
En menos dos horas, Shappy estaba frente a una vieja cochera de ladrillo de tres pisos, propiedad de la señora Margaret Cade. El viejo edificio era una verdadera cápsula del tiempo en sí misma. Al entrar, Shappy notó que había nombres de caballos sobre lo que en antaño debieron ser unas pesebreras, mucho antes de albergar ese olvidado Duesenberg. Las paredes de la cochera estaban llenas de carteles de carreras de caballos de la década de 1940, y estaban ahí porque tenían un significado especial en la vida de la Señora Cade. Cuando finalmente posó sus ojos en el Duesenberg, notó que las partes faltantes en las fotografías colgaban del automóvil, lo cual lo tranquilizó aún más.

El motor de ocho cilindros en línea, de color verde manzana, descansaba al lado del auto en pedazos. Pero, como el resto del automóvil, estaba completo. El esposo de la Señora Cade, Phil, había comenzado a reconstruir el motor en la década de 1950, pero en algún momento a principios de los años 60, perdió interés en el proyecto. El automóvil parecía estar completo y sus latas intactas, Shappy, siendo un avezado restaurador, sabía a qué se enfrentaría si lo compraba. Decir que Shappy estaba contento con el Duesenberg sería subestimarlo, porque él estaba verdaderamente feliz. Este Duesenberg estaba lejos de estar muerto, solo estaba un poco golpeado, y necesitado de atención. La pintura de esta carrocería Derham había sido quitada en la década de 1940, exponiendo su sus latas de aluminio, sin embargo, los guardabarros conservaban aún su color granate original, aunque muy envejecido. Era como un rompecabezas que pronto sería armado.

El experto en Dusenberg Randy Ema le informó a Shappy algunos aspectos sobre la trazabilidad del vehículo, por ejemplo, descubrió que el primer dueño del carro había sido un señor Offield, primo de la familia Wrigley accionista de Duesenberg.

La Señora Margaret Cade continuó la historia del Duesenberg a través de varias fotografías antiguas del automóvil y de la familia. Parece que Phil Cades compró el auto en el concesionario de John Troka por la suma de US$ 450 en el año 1941, (equivalentes a US $7,705.28 en 2018) y el auto era conducido a diario por el Señor Cade. Después de que los Cade se mudaran a un suburbio de Boston, Margaret Cade condujo el automóvil hasta Iowa, para visitar a su hija en la escuela, y en otras ocasiones, ella y algunos de sus amigos solían ir en el Duesenberg a la ciudad durante un fin de semana. Al menos uno de los viajes de la Señora Cade en el Duesenberg terminó en un pequeño desastre, como cuando el carro se prendió fuego luego de haberle puesto combustible y es por eso que el cuero estaba tan deteriorado, “no fue nada grave y ni siquiera fue necesario llamar a los bomberos”, dijo la Señora Cade

Fotografía tomada por la familia Cade, muestra el aspecto del carro cuando lo compraron el Duesenberg J, en 1941
Viviendo en un suburbio de Boston y siendo el Sr. Cade, un ingeniero, finalmente se hizo cargo del Duesenberg y decidió probar el viejo ‘Doosie’ en la pista de Watkins Glen International en Watkins Glen, Nueva York. El Sr, Cade quitó la pintura negra de la carrocería de aluminio, quitó los guardabarros y la parte superior, y pintó el número 10 en el costado del automóvil y aunque el automóvil no parecía en absoluto un automóvil de carreras, sin embargo, se ubicó en el lugar 28 en la carrera anual en Watkins Glen, del año 1949. "Corrió solo un par de carreras", relató Shappy. "No hubo desgaste en el automóvil ".... “Su tiempo había pasado y no podía competir”

Aquí el viejo ‘Doosie’ conducido por Phil Kades en en la carrera anual en el Watkins Glen, del año 1949
Aparentemente decepcionado con la incapacidad del viejo Modelo J-505 para mantenerse al día con los otros autos más pequeños y rápidos, Cade compró un Maserati poco después y corrió varios circuitos. Pero él no había terminado con el Duesenberg, le volvió a instalar la parte superior, con capota y todo, además de los guardabarros, también le puso ‘bumpers’ de Packard en la parte delantera y trasera del Duesenberg para empujar su Maserati alrededor de los pits. También agregó un enganche de remolque para que el Duesenberg se pudiera usar para llevar su nuevo auto deportivo a la pista de carreras. Los deberes de vehículo de maniobras en las pistas solo duraron un año, luego de eso el Duesenberg se estacionó. Pasado más de medio siglo, y después de una breve inspección al viejo Doosie, Dick Shappy y la Señora Cade habían llegado a un acuerdo financiero y el automóvil estaba listo para ver la luz por primera vez en más de 50 años.

1934 Duesenberg Modelo J-505 Convertible Sedan, carrozado por Derham In Progress, luego de 52 años guardado
Fotografías del Duesenberg J-505, listo a entrar en el transporte que lo llevaría a su nueva vida en Rhode Island
Esta fotografía muestra el Duesenberg J-505, ya en la propiedad de Dick Shappy
Aspecto del carro después de que se lavó y el cromo original fue pulido
Shappy trabajó rápidamente para que el Duesenberg estuviera listo para conducirlo el verano de 2005. Se centró en preservar el mayor número de partes originales como le fue posible de J505 de 1934. "Traté de mantenerlo tan original como pude", dijo durante una entrevista en su casa en Rohde Island. "Lo que es tan importante acerca de este automóvil es que permaneció intacto durante tanto tiempo y sin ser molestado". Reemplazó los bumpers de Packard con unidades originales de Duesenberg compradas a su amigo Randy Ema y reconstruyó el motor con la ayuda de Brian Joseph y Sean Brayton, mecánicos de confianza de Shappy. El auto también fue entregado a un taller especializado en restauración para que le hicieran el trabajo de pintura. Los neumáticos antiguos también fueron reemplazados y montados en sus propios rines restaurados, el resto del automóvil permanecerá en su condición original, incluida la mayor parte del cromo, la cual se trató pero no se restauró. Cuando los buscadores de Duesenberg se enteraron que Shappy se había hecho al carro, recibió más de 10 ofertas, pero un Duesenberg, difícilmente se vende.

Dick Shappy y Randy Ema, posan junto al Duesenberg J-505, modelo 1934
Aspecto actual del Duesenberg J-505, modelo 1934, luego de haber sido restaurado
Pintura del del Duesenberg J-505, modelo 1934, de Dick Shappy por el artista croata M Horvatinovic
Dick Shappy, con el trofeo de”Best of Show” en el Fairfield County HCCA antique Automobile Show (2007)

En este link, podrá observar las 117 fotografías del proceso de restauración realizado por Dick Shappy: http://www.classiccars.ws/projects/1934duesconvsedan/index.html