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Seis hermosos Autos Ford de los 60's

Por: Francisco Mejía-Azcárate
El hobby de los autos antiguos o de época tiene dos escuelas principales, la americana y la europea, sin embargo, para los nuevos entusiastas la escuela japonesa está empezando a entrar en escena, pero nosotros, los que ya trascendimos la hermosa juventud somos seguidores acérrimos de la nostalgia que nos producen los vehículos americanos y europeos, o ambos.

La década de 1960, fue particularmente prolífica en la industria automotriz estadounidense. Detroit dominaba el mercado de automóviles en Estados Unidos y tenía una muy buena tajada del mercado mundial. Por aquellos años los estadounidenses se concentraron en aumentar la potencia y la velocidad, tanto así que se hablaba de ‘la guerra de los autos musculosos’ (Muscle Car War). Esto trajo de la mano nuevas características de seguridad como la dirección asistida, los frenos de disco, los cinturones de seguridad, y materiales ‘blandos’ en los interiores, los cuales fueron ganando importancia en la fabricación.

Dicho esto, me puse a buscar los cinco autos más hermosos Ford de la década de 1960, pero cuando me di cuenta, llevaba escogidos seis, y estoy seguro que fácilmente he podido llegar a diez, porque se me quedaron por fuera el Galaxie 500 XL de 1966, especialmente el convertible y el coupé, y las camionetas ranchero y F-100.

5.- Lincoln Continental Convertible: La década de 1960 fue una época dorada para los sedanes de lujo estadounidenses. Más bajos y más anchos, pero aun relativamente moderados, en comparación con sus predecesores con extravagantes aletas y sus sucesores de estilo Brougham.

1963 Lincoln Continental Convertible

Uno de los íconos más perdurables de la era ha sido el Lincoln Continental de cuarta generación, un vehículo que dejaría una marca imborrable en la historia automotriz por su estilo atemporal, los cambios significativos que supondría para la marca y un trágico roce con la historia en la tristemente célebre Dealey Plaza, en dallas Texas, aquel fatídico 22 de noviembre de 1963. El automóvil, que era increíblemente largo (más de 5 metros), estaba equipado con un robusto motor V-8 de 7.0L que producía 320 HP @4.100 rpm.

Vista posterior del 1963 Lincoln Continental Convertible


Este Lincoln Continental tenía un diseño completamente nuevo, basado en el Thunderbird de 1958, pero con dos puertas adicionales, como lo ordenara Robert S. McNamara, el primer presidente de la Ford Motor Company que no pertenecía a la familia del fundador de la compañía, Henry Ford. La tarea de diseñarlo le fue encomendada al veterano estilista Elwood Engel. Sus hábiles manos producirían uno de los diseños más influyentes de la década de 1960, uno que todavía es muy admirado por los conocedores de los automóviles finos, y al que se le atribuye haber salvado la línea Continental.


El Lincoln Continental de 1961-1969 fue uno de los últimos convertibles de cuatro puertas que se vendieron en los Estados Unidos, uno de los últimos automóviles en presentar puertas suicidas (hasta que fueron revividos por Rolls-Royce en la década de 2000), y un vehículo cuyas inconfundibles proporciones influirían en el estilo premium durante décadas. Se construyeron 21.347 convertibles en total durante un periodo de siete años, de ellos, quizás el 10% o el 15% aún siguen rodando.

4.- 1964 Ford Thunderbird Convertible: Esta fue la cuarta generación y venía en tres modelos, el convertible, el techo rígido y el Landau, aunque también hubo un Sports Roadster, del cual solo se fabricaron 50 unidades. Para este momento, el Thunderbird era predominantemente un automóvil de lujo personal, y fue la última generación en llevar el motor V-8 estándar de 390 pulg³ (6.4L), capaz de generar 300 HP, y hacerlo desplazar a una velocidad de 203 kph.

1964 Ford Thunderbird Convertible


La suave suspensión de muelles hacía que su carrocería se inclinara y flotara considerablemente en las curvas y en los baches. Las revistas especializadas de la época lo calificaron como menos apto para circular a grandes velocidades que el Buick Riviera, el Pontiac Grand Prix y el Chrysler 300K, pero el diseño y la calidad del Thunderbird se encargaron de que mantuviera su participación, siendo el líder del mercado. Su estilo frontal fue una evolución del modelo anterior, lo que le dio al frente un nuevo lenguaje de diseño, mientras que la parte trasera se movió hacia luces traseras rectangulares horizontales, aunque no eran tan fantasiosas como sus predecesoras inspiradas en las toberas de una turbina de jet. El estilo de esta nueva generación, especialmente en forma convertible, representa a la perfección la evolución del diseño automotriz en la década de 1.960.


*Las ventas totales de todas las líneas del Thunderbird en 1964 fueron excelentes con 92.465 unidades, casi un 50% más que el año anterior. El Thunderbird de 1964 fue el único modelo de esta generación que tenía la palabra "Thunderbird" escrita en el capó delantero en lugar de un emblema Thunderbird cromado. La única transmisión disponible era la automática Cruise-O-Matic MX de 3 velocidades. (*Wikipedia)

*Los convertibles tomaron prestado el mecanismo de apertura del nuevo Lincoln Continental, donde la tapa del maletero se abriría eléctricamente en una sola pieza, con bisagras en la parte trasera del vehículo, luego la parte superior de tela se doblaría y desaparecería debajo de la tapa del maletero. El mecanismo se utilizó originalmente en el convertible de techo rígido Ford Fairlane 500 Skyliner de finales de la década de 1950. La apertura de la bodega o maletero en los convertibles para almacenamiento requería que la tapa se abriera eléctricamente, sin desplegar ni retraer la capota plegable. (*Wikipedia)

Fotografías que ilustran el motor, el interior y la parte posterior

Apenas ahora está siendo ‘redescubierto’ por los entusiastas como un automóvil interesante para coleccionar, por todo lo que representó en diseño y tecnología en su momento. Esto convierte al Thunderbird convertible de cuarta generación en una buena opción de entrada para un nuevo coleccionista. Los precios aún están a la zaga de los Thunderbird convertibles anteriores. En Estados Unidos, los precios de los modelos Thunderbird convertibles del 64 al 66 oscilan entre los US$ 7.500 para los ejemplares de condiciones normales (N° 4), hasta US$ 36.500 para los modelos en condiciones de Concours (N° 1). El precio promedio de un Thunderbird convertible 1964–66 en buen estado (N° 3) es de $ 14.500, con un 10% adicional por la capota de lona y el aire acondicionado de fábrica en buen estado. Un total de 9.198 Convertibles se fabricaron del año modelo 1964.

3.- Ford Mustang Boss 302: La Ford Motor Company, creó el programa Boss 302, con la intención de ganar el codiciado campeonato SCCA Trans-Am, en el que el Chevrolet Camaro era su principal rival en las pistas. Este fue definitivamente una versión de alto rendimiento que junto con el Mustang Boss 429, fueron producidos entre los años de 1969 y 1970. La línea Boss, fue efímera, y a pesar de haber ganado en 1970 el campeonato SCCA Trans-Am, Ford la canceló. Actualmente, es uno de los Mustang más raros de encontrar, y cada vez se venden por más en las subastas o en las transacciones privadas, sus precios que oscilan entre los US$60.000 y los US$135.000 para los que se ven en condiciones de Concours (N° 1), o como salidos de agencia.



Este musculoso del ‘óvalo azul’, fue diseñado en base al modelo anterior por el reconocido ex-diseñador de GM, Larry Shinoda. Para ello mantuvo su distancia entre ejes original de 2.74 mts. El nuevo Mustang 302, tenía una transmisión de cuatro velocidades, y siendo más bajo, traía barras estabilizadoras de mayor calibre lo que le daba una maniobrabilidad desconocida hasta entonces para los atractivos potros.

Adicionalmente, los frenos de disco delanteros le permitían frenar mejor su poderoso motor V-8 cuya potencia de 290 HP lo hacían un auto verdaderamente competitivo en aquellos días. El modelo ofrecía un total de 17 colores exteriores, pero si le sumamos los colores de Shelby, esa cifra se sube a un total de 38 opciones.

Los dos únicos años modelo que se fabricaron eran muy similares, y diferenciarlos tomaba un poco de análisis, por ejemplo; los del año modelo 1969 tienen cuatro luces frontales (faros), mientras que los modelos de 1970 tienen solo dos, esa es como la diferencia más notoria. A Shinoda no le gustaban las tomas de aire simuladas en la parte superior de cada cuarto trasero que tenía el Mach 1, por lo que se las suprimió al 302.

Foto del Ford, Mustang 1969, código G, Motor Boss V-8 de 302 pulg³, carburador de 4 bocas (290 HP @ 5.800 rpm)

El Boss 302, venía estándar con unas franjas negras laterales, de diseño único, y la tapa de capó de color negro, también eran de color negro el spoiler, la persiana (parrilla) y atrás, toda el área alrededor de los stops. Usaba rines Magnum 500 (15”x7”), con llantas Goodyear Poliglas F65/15. Opcionales se podían adquirir el spoiler trasero, que iba sobre el maletero y la persiana exterior (louver), también de color negro. Es pertinente explicar que el motor del Mustang Boss 302, fue el único motor 302 de Ford con 4 pernos por tapa de cojinete, por eso son conocidos como "four-bolt mains", y esto se hizo para proteger el motor al aumentar la potencia, el par y la presión del cilindro, lo cual aumenta la carga del cigüeñal; era un verdadero motor de competencia.

Nota curiosa: El nombre de la línea Boss, se surgió una vez que le preguntaron a Larry Shinoda, en que estaba trabajando, y este contestó jocosamente… “en el carro del jefe”, por ‘el jefe’, se refería a Semon Emil "Bunkie" Knudsen, ex-directivo de Chevrolet, que cuando llegó a presidir Ford, se llevó a Shinoda.

2.- Ford GT40: La historia del Ford GT nace de la ambición, como gran parte de las grandes historias automovilísticas. Y nace a principios de los años sesenta, cuando Enzo Ferrari se niega a vender y bloquea la adquisición de Ferrari por parte de Ford, y de Henry Ford II, cuyas aspiraciones por aquel entonces eran la gloria en las pistas. Con la ayuda de Lee Iacocca, la Ford Motor Company presentó una oferta de la que Enzo se rió y se opuso rotundamente a venderles su compañía a los estadounidenses, mientras dominaba con puño de hierro todo evento deportivo a principios de los sesenta. Henry Ford II - enfadado - decidió pagar a Ferrari con la misma moneda, vengándose en las 24 Horas de Le Mans, terreno donde Ferrari siendo imbatible y había cimentado su fama automovilística.

1966 Ford GT40

Como Ford era plenamente consciente que su compañía no contaba con la tecnología necesaria para vencer a Ferrari, decidió usar a su único ingeniero con conocimientos en motores centrales, Roy Lunn, artífice del Ford Mustang I Concept de 1962, para buscar en Inglaterra fabricantes o escuderías con las que asociarse, así le tocara financiarlas. Esto llevó a los norteamericanos a cerrar la lista en torno a tres nombres: Lola Cars, Lotus y Cooper. Lotus declinó la oferta de Ford, pues al igual que Ferrari eran muy orgullosos, y no les iba nada mal en solitario, mientras que Cooper no era lo suficientemente apto por su falta de experiencia. Lola Cars accedió a ceder a Ford dos chasis del Lola Mk6, un súper deportivo que llevaba motor Ford V-8 central de 4.2L, con el que disfrutaban de un moderado éxito en eventos de resistencia, pero que aún tenía mucho margen para mejorar.



Interior y motor del 1966 Ford GT40

Con sólo 40 pulgadas de alto (101.6 centímetros), de ahí el nombre GT40 y un poco más de 4 metros de largo, ya tenía las formas por las que siguen siendo reconocibles sus sucesores. Un morro muy bajo y corto, con sus bastidores casi rascando el suelo, faros carenados, motor central-trasero y un alerón respingón trasero que parecía cortado con un cuchillo. Luego aparece el texano Carroll Shelby, y crea el Shelby Ford GT40 MkII, equipado con un enorme motor V-8 de 7.0L (427 CID) convenientemente potenciado por el mismo Shelby y heredado de la familia del Ford Galaxie. Este motor que era usado en las carreras de NASCAR, y cuya potencia una vez instalado en los GT40 era cercana a los 500 HP, podía alcanzar velocidades de 212 mph o 341 kph... El resto es historia, entre los años 1966 y 1969, gano consecutivamente cuatro veces las 24 Horas de Le Mans.

1.- Ford Mustang Shelby GT500: Del Mustang se habían producido muchas variantes diferentes, pero ninguna de ellas había alcanzado el mismo nivel de belleza que este GT500. Shelby tomó el Ford Mustang y lo transformó en el auto deportivo GT (Grand Touring) agresivo y listo para las competencias. Aunque solo estuvo en producción desde 1967 hasta 1968, estuvo presente el tiempo suficiente para ser considerado el mejor auto deportivo estadounidense de la década.

1967 Ford Mustang Shelby GT500


Ese encantador ronquido de su poderoso motor V-8, acompañado de una ruda pero atractiva apariencia hizo del Shelby GT500 el Mustang del culto por excelencia. Lo mejor es que estaba listo para batirse a duelo en las pistas pero lo suficientemente civilizado como para ser conducido a diario. Pronto se corrió la voz como la pólvora sobre el último y mejor automóvil salido de la mente y los talleres de Shelby, y rápidamente, muchos codiciaron su propiedad. El Shelby GT500 ganó un estatus legendario y fue adorado por todos amantes del Mustang en todo el mundo, que es todo lo que su genial y atrevido creador podría haber deseado.

Hoy ha pasado más de medio siglo (54 años para ser exactos) desde la creación del primer GT500, y los fabricantes de automóviles todavía se inspiran en él. Pero el GT500 no fue el primer Mustang modificado por Shelby: ese honor es para el GT350 de 1965 y el GT350R.

Otros ángulos del 1967 Ford Mustang Shelby GT500

La historia nos cuenta que luego de una muy inteligente reingeniería que agrandó el modelo lo suficiente como para contener un Motor V-8 de bloque grande como el Cobra-Jet de 7.0L (428 CID) con dos carburadores Holley de 600 CFM, sobre un colector de admisión de aluminio fundido que generaba una potencia de 355 HP @ 420 libras-pie de torque, Carroll Shelby, creó una obra de arte. Era un artista y posiblemente un genio también.

Cuando el GT500 debutó en 1967, ya no era un potro común, se había convertido en una bestia diferente a los modelos anteriores. No solo estaba propulsado por ese magnífico motor Cobra-Jet, sino que también tenía la opción de una caja manual de cuatro velocidades, o una automática de tres velocidades. En realidad, había dos opciones de motor para el Shelby GT500 de 1967: el otro era el 427 CID V-8 de Ford, que era bastante más caro que el motor 428 Cobra-Jet modificado por Shelby.

1968 Ford Mustang Shelby GT500 Convertible – Uno de los 402 fabricados


En el habitáculo, el GT500 también recibió un velocímetro mejorado de 140 mph, un tacómetro de 8.000 rpm y un par de otros medidores adicionales. Pero el cambio más grande y notable, y también uno de los más prácticos en cuanto a seguridad, fue la barra antivuelco. Las insignias eran relativamente pocas en el interior: tenía dos de ‘Cobra’, una en el tablero del lado del pasajero, y otra en el timón (volante) de madera de tres radios. Hubo muchas mejoras visuales en el exterior del GT500 que anunciaban subliminalmente el rendimiento del automóvil, tal como la distintiva insignia ‘Cobra’ en el guardabarros, sobre la franja de líneas deportivas en la parte baja.

Los compradores tenían tres opciones cuando se trataba de ruedas, y todas tenían un diámetro de 15”. Recordemos que esta era una época cuando las ruedas eran pequeñas.

1968 Ford Mustang Shelby GT500

Un motor más grande no fue el único cambio mecánico: Shelby modificó la suspensión original de Ford, instalando espirales delanteros más rígidos, una barra estabilizadora mejorada y amortiguadores Gabriel. El GT500 también incluía frenos de disco delanteros como equipo estándar, lo que sería extremadamente útil para muchos de sus propietarios. Varias partes de la carrocería del GT estaban hechas de fibra de vidrio, incluida la parte frontal, el capó, el panel de luces traseras, la tapa de bodega (maletero), los paneles traseros y las tomas de aire laterales.

1968 Ford Mustang Shelby GT500 KR


Se creía erróneamente que en la década de 1960, 355 HP @ 420 libras-pie de torque serían suficientes, pero todos estábamos equivocados porque a mediados de 1968, Shelby ofreció el GT500KR, que significa "King of the Road” (Rey de la carretera). Este estaba impulsado por el nuevo motor V-8, 428 Cobra-Jet, con un solo carburador de 4 bocas Holley de 735-CFM. La potencia, al menos oficialmente, seguía siendo de 355 HP, pero en realidad sobrepasaba los 400 HP. ¿La razón? Este enorme motor estaba también complementado por un sistema de aire ram, culatas y bielas rediseñadas, y se me mejoraron el árbol de levas y el cigüeñal.

1968 Ford Mustang Shelby GT500 KR

Interior del 1968 Ford Mustang Shelby GT500 KR

FUERA DE CONCURSO: 1967 Ford Mustang Shelby GT500 Super Snake: Preparado en colaboración con Goodyear para validar la nueva línea de neumáticos ‘Thunderbolt’, el Shelby GT500 Super Snake de 1967, fue único. Y es que la historia no miente cuando nos explica que fue necesario que Carroll Shelby y su equipo se involucraran por completo con el programa Mustang, para que la potencia (HP) y el manejo nítido dejaran de ser una utopía. Aunque el esfuerzo inicial de Shelby, con el GT350, nos abrió significativamente los ojos de lo que podría pasar en términos de caballos de fuerza, fue el Shelby GT500 Super Snake con un motor V-8, de 427 CID muy bien potenciado bajo el capó, capaz de generar 600 HP, el que sacudió el pavimento y la historia.

1967 Ford Mustang Shelby GT500 Super Snake


Su apariencia se diferenció de los otros 500 GT, porque llevaba una línea central acompañada por otras dos más delgadas a los lados, tipo Le Mans. Al construir el Shelby GT500 Super Snake, la compañía encargó el mismo motor V-8 de carreras de 427 pulg³ (7.0L) construido con idénticas especificaciones que el motor usado en el GT40 MkII de Ford, ganador de ‘Las 24 Horas de Le Mans’, además recibió una transmisión y una suspensión trasera, mejoradas.

Una vez finalizado, el Super Snake se probó en pista durante 500 millas, donde alcanzó velocidades de 170 mph (273.5 kph), convirtiéndolo en el automóvil de producción más rápido del mundo en su momento. Los neumáticos ‘Thunderbolt’ de Goodyear y el Shelby GT500 Super Snake aguantaron, validando los neumáticos y añadiendo otro capítulo en la leyenda que ya era Carroll Shelby.

1967 Ford Mustang Shelby GT500 Super Snake


“El trabajo de Carroll Shelby y su equipo en la década de 1960 continúa influyendo en todo lo que hacemos hoy en Shelby American”, dijo Vince LaViolette, vicepresidente de operaciones y jefe de desarrollo de Shelby American.

Aunque el 17 de julio de 2020, en una subasta llevada a cabo por Mecum Auctions, en Indianápolis, un Mustang Shelby GT350R del año modelo 1965, dejó caer el martillo en US$ 3.85 millones, y este Shelby se vendió en una subasta en enero de 2019, por la suma de US$ 2.2 millones, pero todos tasadores, y los especialistas están seguros que cuando su dueño actual lo ponga en venta, esa cifra se duplicará, porque para todos es sabido que este es el más valioso de todos los Mustang Shelby GT500 de la historia.

El Super Snake, en un arrancón que despierta esos 600 HP

El reinado de los Shelby GT500 originales no duró mucho: la relación de Shelby con Ford se enfrió en 1969, cuando Shelby buscó pasar a proyectos personales. Las producciones en números de unidades fueron más bien pocas… veamos:

Ford revivió al GT500 en 2005 y el modelo entró en producción en 2007, para celebrar el cincuentenario de este mítico Mustang.

El Ford GT: Pasado y futuro de un icono americano

Historia original: Diariomotor – Edición y complementos Francisco Mejía-Azcarate
El pasado 19 de junio se cumplieron 49 años de la victoria 1-2-3 de Ford en las 24 Horas de Le Mans. Corría el año 1966 y el histórico corte de manga a Ferrari sorprendió a propios y a extraños. Aún hoy se sigue explotando el mercadeo de dicha hazaña, perpetrada por un trío de Ford GT40, en cuyos ecos resuena el nombre del difunto Carroll Shelby, genio y figura del automovilismo estadounidense.

Junio 19 de 1966, tres Ford GT 40, cruzan la meta juntos en las 24 horas de Le Mans.
La historia del Ford GT nace de la ambición, como una buena parte de las grandes historias automovilísticas. Y nace a principios de los años sesenta, cuando Enzo Ferrari se niega y bloquea una adquisición de Ferrari por parte de Ford y su presidente, cuyas aspiraciones por aquel entonces eran la gloria en la competición. Con la ayuda de Lee Iacocca, desarrollaron una oferta de la que Enzo se rió y se opuso rotundamente a la adquisición, mientras dominaba con puño de hierro todo evento deportivo a principios de los sesenta. Henry Ford II - enfadado - decidió pagar a Ferrari con la misma moneda, vengándose en las 24 Horas de Le Mans, terreno donde Ferrari era imbatible y cimentaba su fama automovilística. Como Ford era plenamente consciente que su compañía no contaba con la tecnología necesaria para vencer a Ferrari, decidió usar a su único ingeniero con conocimientos en motores centrales, Roy Lunn, artífice del Ford Mustang I Concept de 1962, para buscar en Inglaterra fabricantes o escuderías con las que buscaba colaboración. Esto llevó a los norteamericanos a cerrar la lista en torno a tres nombres: Lola Cars, Lotus y Cooper. Lotus declinó la oferta de Ford, pues también eran orgullosos y no les iba nada mal en solitario, mientras que Cooper no era lo suficientemente apto por su falta de experiencia. Lola Cars accedió a ceder a Ford dos chasis del Lola Mk6, un súper-deportivo que llevaba motor V-8 central de 4.2 L., marca Ford, con el que disfrutaban de un moderado éxito en eventos de resistencia, pero que aún tenía mucho margen para ser mejorado.

Chasis del Lola Mk6, ya modificado y primer prototipo del Ford GT (1964)
Los chasis fueron enviados a la recién creada “Ford Advanced Vehicles Ltd”, en Inglaterra, donde fueron evolucionados y carrozados, mientras que un ex-manager de la escudería de Aston Martin dirigía la orquesta. Tras su presentación al mundo en Nueva York, el primer prototipo participó en los 1.000 Km de Nürburgring de 1964, lugar en el que se retiró por fallas en la suspensión. Los tres prototipos que participaron en las 24 Horas de Le Mans de 1964 sufrieron desperfectos mecánicos y ninguno terminó la carrera. Visiblemente molesto, Henry Ford decidió acudir a un hombre de confianza y envió los tres coches a un tal Carroll Shelby, en Texas. Dice la historia que Carroll Shelby casi abandona el proyecto al recibir los coches sin limpiar, casi recién llegados desde Le Mans, aun goteando aceite, llenos de polvo y arañazos. Pero decidió tomar el proyecto como algo personal y fue entonces cuando nació el Ford GT40 como lo conocemos.
Shelby Ford GT40 MkII – Modificado por Carroll Shelby
Con sólo 40 pulgadas de alto (101.6 centímetros), de ahí el nombre GT40 y un poco más de 4 metros de largo, ya tenía las formas por las que siguen siendo reconocibles sus sucesores. Un morro muy bajo y corto, con su calandra casi rascando el suelo. Ópticas carenadas, motor central-trasero y un alerón respingón tras el que el casi cortado a cuchillo, termina el carro. Después del fracaso del Ford GT40 Mark I nace el Shelby Ford GT40 MkII, equipado con un motor V8 de 7.0 litros, convenientemente potenciado por Shelby y heredado de la familia Ford Galaxie. Motor que fue empleado en la NASCAR y cuya potencia era cercana a los 500 HP., en los GT40. Tras su éxito en los 2.000 km de la Daytona Continental, el resto del año 1965 fue un desastre, pero la experiencia acumulada y un pulido de todos los errores llevó al equipo capitaneado por Carroll Shelby a lograr su famosa victoria 1-2-3 en las 24 Horas de Le Mans de 1966.

Estas magníficas instalaciones servían de zona de alistamiento al equipo Shelby American de Ford, en Le Mans
Les 24 heures du Mans 1966
Secuencia de fotografías a color que muestran el desarrollo y el triunfo de la carrera de Le Mans, en 1966
Victoria que supuso un gran corte de manga por parte de Ford a la arrogancia de Enzo Ferrari, victoria que fue a partes iguales en hazaña deportiva y duelo de personalidades. Los MkII no pudieron repetir su hazaña en 1967 debido a una pieza defectuosa que los desactivó por completo. No obstante, un aerodinámico Ford GT40 MkIV, ensamblado en Wixon, Michigan, con chasis tubular y peso ultraligero se hizo con las 24 Horas de Le Mans de 1967, adelantándose a dos Ferrari 330 P4, dándole otra bofetada al ego de Enzo. Con sólo 1.200 kg de peso, el formidable Ford MkIV era 120 kilos más liviano que los MkII. La victoria de 1967 fue celebrada por Dan Gurney, agitando una botella de champán y bañando a sus compañeros con su espuma y se dice que Gurney inventó este ritual, porque él era totalmente abstemio, así que le pareció más divertido bañar a todo el mundo alrededor con champaña, que beber unos cuantos sorbos, como era la tradición.

Ford GT 40 Mk IV, modelo 1967 ganador de las Le Mans, en 1967
El mismo carro Ford GT 40 MkI, con el chasis Nº1075, ensamblado por “John Wyer Automotive Engineering Ltd”, en Slough, Berkshire, al Oeste de Londres, ganó consecutivamente las 24 Horas de Le Mans en los años 1968 y 1969, conducido primero por el mejicano Pedro Rodríguez y el belga Lucien Bianchi y el año siguiente, por el belga Jacky Ickx y el británico Keith "Jackie" Oliver. Lastimosamente Pedro Rodríguez y Lucien Bianchi, fallecieron en diferentes accidentes automovilísticos antes del 3er aniversario de su triunfo en Le Mans.

Junio 15 de 1969, el Ford GT40 MkI con el número 6, ganador de las 24 Horas de Le Mans, ese año
Dicen las malas lenguas que para prohibir el imparable avance de los gigantescos motores americanos la FIA puso un límite de cilindrada a los motores, obligando a Ford, a usar los mismos motores del año anterior. La victoria de 1969, fue muy justa, de sólo unos 50 metros por delante de un soberbio Porsche 908, en una carrera en la que el GT40 sufrió el acoso imparable de la escudería alemana, que con la introducción en la década de 1970, del poderoso Porsche 917, dominaría las carreras de resistencia con puño de hierro. Con este panorama Ford se retiró de este tipo de competencias, con la cabeza en alto. El Ford GT40 fue el vehículo americano de competición más exitoso de la historia, una leyenda con ruedas cuya figura icónica sigue viva hoy día. Los ejemplares que se subastan alcanzan cifras astronómicas, como es el caso de uno de los Ford GT40 Gulf/Mirage, modelo 1968, vencedor en el circuito “Spa Francochamps”, de Bélgica, que fue subastado el 17 de agosto de 2012, por RM Auctions, en Monterey California por la nada despreciable suma de US$ 11.000.000, más 10% de comisión. Esee fue el carro usado por Steve McQueen, en la película LeMans, filmada en 1971.

Ford GT40 Gulf/Mirage, modelo 1968, subastado por US$ 11.000.000, en Agosto 17 de 2012
El GT40 MkIII fue el único GT40 de calle producido oficialmente por Ford, en una tirada de siete unidades. Con más confort, suspensión más blanda y un motor V-8 de bloque pequeño, idéntico al del Shelby Mustang GT350, que generaba más de 300 HP., fue el único GT40 de uso legal en carretera. Para cumplir con las disposiciones federales, estos siete MkIII fueron sutilmente modificados y eso incluyó revisar la fascia frontal, implementándole faros superiores, los cuales eran de mayor tamaño para albergar a cuatro lámparas circulares en lugar de las dos unidades cuadradas utilizadas en los autos de competencia. La parte posterior de la carrocería también sufrió una leve modificación al ser alargada para dar cabida a la bodega o maletero. Para satisfacer sus necesidades básicas de confort en las calles y autopistas, el interior fue totalmente insonorizado y tapizado, los asientos se abullonaron y se forraron en cuero. La característica más destacada del tablero de mandos era el tacómetro, que estaba en el centro, mientras que el velocímetro estaba en la esquina más alejada del cuadro de instrumentos. En el salón de Ginebra 2015, donde se exhibieron todo tipo de autos exóticos de carreras, pertenecientes a escuderías de la talla de “Cameron Glickenhaus”, hasta “McLaren”, se exhibieron en una de las plataformas, uno de estos siete Ford GT40 Mk III, modelo 1969, lo cual captó la atención de aficionados y curiosos por igual.

Fotografías del precioso Ford GT40 MkIII, exhibido en el salón del Automóvil de Ginebra Suiza, en 2015
El Ford GT del centenario renace, a imagen y semejanza de su ancestro

Y del año 1969 nos vamos al año 1995, cuando Ford reveló un súper-deportivo denominado “GT90” en el Salón del Automóvil de Detroit. Era un súper-deportivo del futuro, un claro homenaje a los Ford GT40, aunque sin visos de fabricarlo masivamente y muy a pesar que la crítica fue positiva y el público se volcó a admirarlo, el “GT90” se quedó en un prototipo, pero sembró una semilla que germinaría pocos años después. Con motivo del centenario de la compañía en el año 2003, Ford rindió homenaje al GT40 con el Ford GT. Y este Ford GT de segunda generación, presentado en el “Detroit Auto Show” del año 2002, era más innovador, más potente y más rápido que nunca, pero guardaba la misma línea, haciéndolo reconocible a simple vista. Las imágenes dicen más que mil palabras, pues se trata de una escultura rodante. Curvas precisas, bulbosas y de indudable personalidad estadounidense. Este musculoso escondía un poderoso motor V-8 en posición central trasera y su interior parecía sacado de la competición, con variados relojes y mucho metal expuesto. Era en definitiva uno de los carros más bellos jamás fabricados. La prensa se volcó hacia este nuevo Ford GT, como nunca lo había hecho antes y los visitantes al stand de Ford recibían un babero antes de acceder al recinto y una voz al unísono clamaba porque fuera producido masivamente.

Rebuilding a Race Car Legend | Ford GT-40 (Documentary):
Primer prototipo del Ford GT, apodado "Workhorse 1", en el “Shelby American Museum”, de Las Vegas, Nevada
Finalmente se dio luz verde a este nuevo proyecto y se fabricaron entre los años 2003 y 2007, como modelos 2005 y 2006. Tendrían un poderoso motor modular V-8, sobrecargado de 5.4 L., producido en la planta de motores de Ford, en Romeo, Michigan y una transmisión manual de 6 cambios. Su ensamblaje se inició en la planta de “Mayflower Vehicle Systems”, en Norwalk, Ohio y después eran trasladados a la planta de “Saleen Special Vehicles”, en Troy, Michigan, donde eran pintados; pasado ese proceso, se trasladaban a la planta de vehículos especiales en Wixon, Michigan, donde se alistaban y se les hacía control de calidad; un total de 4.038 unidades fueron producidas durante esos años. El nuevo Ford GT, era solamente 7.6 centímetros más alto que el GT40, cuya altura había sorprendido al mundo en 1966 y era notablemente más largo y ancho que su abuelo, pero casi idéntico al prototipo "Workhorse 1". Tal fue la avalancha inicial de pedidos, que las primeras unidades se vendieron hasta en US$ 100.000, por encima del precio de venta estimado por Ford, en concesionario, que era de US$ 139.995. ¿Cuál era entonces el atractivo del nuevo Ford GT? …… Además de un lujurioso aspecto, su personalización de gusto totalmente masculino, lo hacían estremecedor e irresistible. Su motor V-8 de 5.4 L., estaba basado en el de las camionetas Ford F-150, pero las similitudes terminaban en el bloque. Las bancadas se basaron en las del Ford Mustang Cobra SVT, modelo 2000 y el resto de componentes fueron diseñados ‘ad-hoc’ con una gran potencia en mente, por tanto, fueron reforzados hasta extremos enfermizos. La potencia se estableció en 560 HP., a 6.500 rpm, amén del torque que le permitía ir de 0 a 96 km/h en sólo 3,3 segundos. Un turbo-compresor Lysholm, era el encargado para que el dinámico motor V-8 de 5.4 L., recibiese suficiente aire.

Ford GT, versión europea, modelo 2006
Interior de un Ford GT, de segunda generación, modelo 2006
Este vehículo Ford no fue cargado con refinamientos o florituras electrónicas: el GT debía ser fiel a sus orígenes, por ello, sólo estuvo disponible con una sola caja de cambios, marca Ricardo, de seis velocidades, acoplada a un diferencial mecánico autoblocante sobre el eje trasero. Con todo, ninguna técnica especialmente innovadora fue aplicada en su construcción. Sus frenos se hicieron de acero y su chasis se creó combinando acero con piezas de aluminio. Hicieron un carro de la vieja escuela, adaptado a un mundo de monocascos de fibra de carbono, algo de electrónica básica y una caja de cambios robotizada. El éxito del Ford GT fue instantáneo, la prensa lo alabó hasta la saciedad y su margen de musculoso lo convirtió en el vehículo favorito de muchos expertos y preparadores, que han llegado a elevar su desempeño hasta los 2.000 HP. Este carro lleno de personalidad, que en la pista convenció a todos y que dinámicamente no se pelea con las curvas, porque más bien las busca y las destroza, tuvo a bien pasar por las manos del legendario Carroll Shelby, quien puso a punto su dinámica, lo cual fue la garantía de su éxito. Así pues que este nieto del carro que pisoteara al orgulloso “Cavallino Rampante” fue una sensación desde el día uno e incluso Jeremy Clarkson, ese incómodo comentarista y experto inglés, que odia todos los carros que no sean europeos, tuvo un Ford GT, que aunque no era exento de problemas, lo consideraba su carro favorito.

Ford GT, versión americana, modelo 2005
Pasada una década, volverá a ser producido, para el año 2016, año en que se celebran los 50 años del anecdótico triunfo 1-2-3, en Le Mans. Este nuevo proyecto de Ford, con el nombre código “Petunia”, será todo un acontecimiento en el automovilismo deportivo mundial y ya hay clientes haciendo fila para comprar uno de estos sofisticados bólidos, al precio que sea. El nuevo Ford GT, modelo 2016, ha dejado a propios y extraños completamente asombrados. Es una nueva generación del súper-deportivo que promete devolver a Ford a la boca de todos los amantes de los vehículos de “gran desempeño”. Es el único súper-deportivo de motor central de las tres grandes de Detroit y será nuevamente Ford, quien promete poner las cosas difíciles a instituciones como Ferrari o McLaren en su propio terreno. El nuevo Ford GT, presentado como prototipo de producción, es un carro muy diferente al anterior Ford GT. Podríamos decir que solo se parecen en el nombre y en su disposición mecánica general. Donde su predecesor era anacrónico, el Ford GT, modelo 2016 es puntero, refinado y vanguardista. No hay más que ver su radical estilismo, digno de una película de ciencia ficción.

Nuevo Ford GT, que saldrá a la venta en 2016
Todos esperaríamos para este carro un poderoso motor V-8 de alto rendimiento, sin embargo Ford nos ha sorprendido a todos cuando anunció que el motor del nuevo Ford GT será un V-6 EcoBoost de 3.5 L. A nuestro parecer, la palabra “Eco” sobra, pues dudo que este motor bi-turbo de 600 HP., se centre en la ecología, sobre todo si sabemos que tendrá una potencia turboalimentada específica de casi 200 HP/litro y dicen los que saben que irá asociado a una caja de cambios de doble embrague y un diferencial autoblocante. Ford tendrá que diseñar muy bien su “EcoBoost” porque además de ser el más potente hasta ahora, debe entregar la potencia de manera contundente y constante partiendo de una baja cilindrada, como bien lo consiguen hacer sus rivales europeos. Muy seguramente Ford logre un producto que pueda luchar de tú a tú con el McLaren 650S, el Ferrari 458 Italia o el Porsche 911 Turbo, aunque el legado histórico del V-8 desaparezca en esta nueva generación. Así las cosas el futuro se escribe con F, de Ford GT.

2016 Ford GT Overview/Details on new 600+ HP SUPER CAR! 2K HD
Fotografías que lustran el interior del nuevo Ford GT, modelo 2016