Willys pick up 1948

La sociedad Mejía Azcárate & Compañía Limitada conserva un pedazo de historia de la que muy pocos en la región se pueden preciar: se trata de LaTeja, una bellísima e icónica casona colonial construida hace unos 300 años por los españoles, con la intención de ser usada como hostal, en la época en que los caminos reales que la rodean eran la única vía hábil. El inmueble, sitio donde pernoctó Simón Bolívar durante su 1er viaje a Popayán, es el testimonio de un pensamiento de avanzada, cuajado hace más de 2 siglos por las personas que usufructuaron el bien y le prodigaron el cuidado que se merecía, para que pudiera ser admirado por las generaciones futuras, como así sucedió. A mediados del siglo XX, exactamente en 1948, don Gerardo Azcárate y Rivera tomó la determinación de adquirir La Teja de don Pedro Antonio Molina, merced a un ingente esfuerzo económico, con el propósito de albergar en la misma las reliquias y los documentos relacionados con la heráldica familiar. El estado de la emblemática propiedad, en aquel entonces, no era el que presenta hoy, según se puede detallar en la foto de abajo. De hecho, doña Alba Teresa Azcárate Sanclemente, cuando falleció su padre, se dedicó con alma, vida y sombrero a cuidar La Teja y a amoblarla bajo los sobrios y estrictos preceptos de la estética colonial hispana. Los miembros de la sociedad propietaria del predio, después de la lamentable desaparición de doña Alba Teresa y en honor a su gesta y preocupación, tomaron la decisión de restaurar la casona en su integridad, por lo cual durante las dos últimas décadas se convirtieron en genuinos expertos en la materia de reconstrucción de fundos y haciendas coloniales, razón por la cual les tocó “meterse la mano al drill”, de tal forma que La Teja se preparara para afrontar los siglos por llegar. En este excepcional entorno bucólico e idílico se educó Gerardo José Mejía Azcárate, quien asimiló las enseñanzas de su apasionada madre y de su visionario abuelo, con las que obtuvo pleno conocimiento de los rigurosos códigos que deben respetar quienes recuperen bienes históricos. Así, en La Teja, hogar ancestral de la Willys 1948 que se presenta, se consolidó el propósito que le permitió a Gerardo José salvar la pick up de la chatarrización y destrucción definitiva, como se cuenta adelante...
Gerardo, Comandante por más de 30 años de la Defensa Civil de Guadalajara de Buga, la Ciudad Señora, de lo cual dejó huella indeleble en la institución que dirigió con tanto ahínco, encontró la camioneta en el estado más deplorable que uno se pueda imaginar, en un lote del barrio El Piloto, un asentamiento popular que surgió después de la explosión del 7 de agosto de 1956, accidente que dejó unas 3.500 víctimas en Cali. En la práctica, el vehículo no existía, pues sus 19 anteriores propietarios lo dejaron en la completa ruina. Cuando compró la camioneta, placas MAF729, el 24 de agosto de 2002, a los herederos de doña Sixta Cuero, el chasis estaba tan podrido y oxidado que no pudo ser rescatado. A Gerardo José le correspondió buscar otro que con gran dificultad localizó en Pereira, procedente de una camioneta dada de baja en el Tránsito matecaña. La lámina de la carrocería fue sometida a miles de dolorosos martillazos y al agobiante calor del acetileno, durante el meticuloso proceso de reparación que se adelantó en el Taller Serautos de Laureano Orozco, en Buga, un especialista en la reconstrucción de autos antiguos y clásicos, de talla internacional, quien tras un fecundo año de trabajo, rubricado con el aforismo árabe “sin prisa pero sin pausa”, terminó el trámite en forma satisfactoria el 20 de julio de 2003. Gerardo José, socio de la Asociación Amigos Autos Antiguos AAAA, no contento con lo que hizo por la pick up la cual lo trasnocha permanentemente y es su obsesión diaria, encontró otro motivo para continuar su brega en el hobby de nunca acabar: tomó el conjunto de piezas de su jeep Willys CJ3 B 1954 y las desarmó íntegras de manera que en él agotará, en los próximos 18 meses, otro exhaustivo proceso, que si se tratara de una competencia académica a nivel de postgrado, le otorgaría el grado summa cum lauden. Finalmente se destaca que la Willys de Gerardo José obtuvo el máximo galardón en el 1er Concurso de Elegancia para Autos de Colección, categoría de utilitarios, organizado por la Fundación Club Autos Clásicos y Antiguos Pepo Tuluá en noviembre de 2009.
Con un peso de 2.995 libras americanas, la Willys cargaba 1 tonelada; traía un motor de flujo cruzado F 4-134 (473), 4 cilindros en línea de sólo 148 pulgadas cúbicas y 72 HP. La pick up costaba en el concesionario la cantidad de US $ 1.427. Portaba un carburador Carter WA-1 modelo 613S, Caja T90, de 3 cambios adelante y reversa con doble y bajo y rines de 16”. Calzaba llantas 700x16 de labrado direccional pantanero. En 1948, la Compañía Willys Overland Motors de Toledo, Ohio, USA, tuvo un extraordinario año: fabricó 135.528 vehículos y produjo utilidades por la suma de US $ 6.500.000. En el segmento de las exportaciones, para ese mismo año, la compañía se consolidó como la 5ª.empresa americana que más enviaba vehículos al extranjero. Después de la 2ª. guerra mundial la empresa optó por modificar sus vehículos militares con la intención de venderlos a las personas que vivían en ranchos, haciendas y zonas residenciales, por lo cual los mismos se convirtieron en la semilla de los prototipos del todoterreno deportivo contemporáneo. Si deseas escribirle a Gerardo hazlo a gerardojm51@gmail.com
La Teja, icónica casona construida hace 300 años, bajo el dictado de arquitectos españoles,
hoy hogar de la Willys pick up1948
Coletilla
Aviso publicitario de la Willys Station Sedan,
hermanita de la Willys pick up 1948