Alfa Romeo Spider 1982

Nuestro dilecto amigo, Jaime Claramunt, (der.) acompañado de Wolgang Porsche, nieto de Ferdinand Porsche y actual Presidente de Porsche. Jaime es un consagrado aficionado a los autos antiguos y clásicos, fundador de la famosísima Revista Autopista que circula en Panamá desde hace 20 años. Nos envía su testimonio sobre la adquisición y restauración de su Alfa Romeo Spider 1982. Aquí la crónica...Procedencia. Todo auto tiene su historia, de cómo llegó a las manos de su dueño y este Alfa Romeo Spider 1982 no es la excepción. Mi primer auto fue un Alfa Romeo, con el que aprendí lo poco que sé de mecánica ya que, como buen italiano, era muy temperamental. Luego de haberlo tenido por cinco años, lo vendí haciéndome la promesa de nunca volver a comprar otro. Muchos años después ayudé a un amigo a darle los últimos retoques a un Alfa Spider de 1985, por lo que él pensó que yo quería uno. Un tiempo después recibí una llamada suya diciéndome que había un norteamericano que había venido a vivir a Panamá y se había traído su auto de diario que quería vender ya que no era práctico en un clima tan caliente y lluvioso. El auto era este Alfa Spider. Yo no tenía ningún deseo de ir a verlo, ya que al ser un biplaza, no es práctico para alguien que siempre va acompañado por su familia; pero mi esposa, quien oyó la conversación, decidió que era un buen momento para ir donde mi amigo, quien es joyero y hacer una comprita mientras yo ojeaba el Alfa. Mientras le daban un golpe a la tarjeta de crédito, yo probé el Alfa que estaba en bastante buen estado, aunque malo de dirección y frenos. El americano me pidió 10.000 dólares por él y yo le dije que tenía sólo 4.000 para invertir en un auto antiguo. El hombre se fue casi sin despedirse. Al día siguiente me llamó y dijo que estaba dispuesto a perder la mitad y que yo hiciera lo mismo. A lo que contesté que no estaba interesado y que sólo tenía los 4.000 dólares, los cuales pensaba invertir en otro auto, con espacio para 4 personas. Un día después, llamó nuevamente aceptando el precio e hicimos el trámite de venta y legalización. De repente, sin saber muy bien cómo, me encontré rompiendo mi promesa de tantos años y restaurando un auto que me obligaba a tener que comprar otro para llevar a mi familia a eventos de autos antiguos.Restauración. La primera sorpresa que encontré fue que la pintura tenía unas manchas y cuando le di su primera polichada, las manchas se volvieron más grandes. Una mejor inspección a la pintura me reveló que de ésta sólo quedaban algunas trazas que yo había colaborado a eliminar con la polichada y que lo que yo pensaba era la pintura, era realmente la base; de allí el extraño color del auto. Un poco de investigación me llevó a encontrar que el color era el Alfa 119 Giallo Prototipo (amarillo prototipo).Mientras se pedían todas las partes móviles de la suspensión, bushings, los cuatro frenos de disco con sus calipers, tacos y mangueras a International Auto Parts en Estados Unidos, el auto se mandó a un taller, para que le removieran toda la pintura, se repararan los golpes y óxido, para luego pintarlo en el color original. Cosa rara en un Alfa Romeo, éste no tenía sino un óxido del tamaño de una moneda y superficial, por lo que no hubo que hacerle gran cosa. Se pintaron primero todos los bajos con una pintura gruesa negra, para proteger la carrocería del óxido y luego se pintó todo el auto con pintura de poliuretano Sikkens. Una vez tuve el auto pintado, procedí a montarle toda la suspensión, amortiguadores, piezas de dirección y frenos, junto con algunos detalles de carrocería que le hacían falta. El motor lo revisé, y comprobé que tenía poca compresión en un cilindro pero no quemaba aceite, por lo que desmonté la culata y cambié sellos y resortes de válvulas. También cambié unas mangueras de vacío de la inyección y la bobina. Una vez terminado, quise rehacerle la tapicería, pues los asientos tenían forros de piel de oveja, algo muy de moda en los años 80. Pero el auto provocaba manejarlo, así que empecé a usarlo para ir a reuniones y paseos con los colegas, dándome cuenta de lo frescos que son los forros, por lo que en vez de restaurarlos a como salió de fábrica le dejé sus accesorios de la época, como son el timón Momo, el forro de la palanca de cambios también Momo y las ruedas del Spider Tipo III. Si desea comunicarse con Jaime Claramunt escríbale a autopista@cableonda.net, llámelo al (507) 2144929 en Panamá o consulte www.autopistapanama.com