Mostrando entradas con la etiqueta Autos Americanos 50's. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Autos Americanos 50's. Mostrar todas las entradas

Cinco americanos de los 50's que quisiera conducir hoy

Por: Francisco Mejía-Azcárate
Siempre he sentido una gran curiosidad por la historia industrial de la década de 1950, posiblemente porque fue la década en que nací, o posiblemente porque fue un periodo en el que la industrialización y la tecnología realmente irrumpieron en nuestros hogares con cientos de materiales y productos destinados a hacernos la vida más fácil. Era una época en la cual ser buena persona iba de la mano con ser honorable y respetuoso por lo que habían muchas ‘Damas’ y muchos ‘Caballeros’, y una época en la cual la vida parecía definitivamente mucho más sencilla y se vivía a un ritmo más lento.

Foto: Universal City Studios California – 1956

En lo que respecta a los automóviles, a pesar de no existir todos estos dispositivos de alta tecnología, estos eran de producción meticulosa, pues era común cambiar de modelo cada año. Los vehículos de la década de 1950 tenían más de un toque romántico y estaban pensados para que fueran obras de arte rodantes con un glamour excepcional, y aunque su desempeño no era ni siquiera cercano al de los autos actuales, aún evocan reminiscencias de una época muy especial. El gruñido y retumbar del motor daban cuenta de una máquina que había que conducir con los cinco sentidos porque aparte de las plumillas y luces direccionales no tenían muchos más tipos de asistencia tecnológica adicional. Sus interiores tenían elaborados tableros de mando que en ocasiones parecían sacados de un avión de combate, y sus habitáculos aportaban un inocente toque romántico con cueros, vinilos y elaboradas y resistentes telas y alfombras de nuevos materiales como como Nylon y Poliéster. Con sus parabrisas curvos azulados o verdosos que remataban magistralmente esas suaves líneas de sus redondeadas y alargadas carrocerías fueron los responsables de llevarnos de una era a la siguiente. Estos autos fueron tan cautivadores que todavía atrapan a las personas de la misma manera que lo hicieron entonces.

Corría el año 1953, y en los Estados Unidos el Presidente Dwight Eisenhower, apenas cumplía su primer año ejerciendo, mientras que el dictador ruso Joseph Vissarionovich Stalin, que había gobernado la Unión Soviética con mano de hierro por tres décadas, moría de una apoplejía en el mes Marzo. El 27 de julio de 1953, el ejército aliado finalmente se liberaba del peso de la guerra de Corea, lo que hizo salir a todos los ciudadanos de los países involucrados a las calles a celebrar, incluidos los colombianos. La economía estadounidense empezaba a tomar un ritmo estupendo, y la gente estaba feliz. Era el momento adecuado para celebrar el aniversario número 50, introduciendo el nuevo Buick Skylark. Un automóvil cuyo ADN tuvo sus raíces en el Buick Roadmaster.

1953 Buick Roadmaster Skylark, propiedad de Don Herman Gutiérrez Maya

El Buick Roadmaster Skylark del año modelo 1953, fue un extraordinario automóvil creado para el aniversario número 50 de la marca Buick. Era más un nivel de equipamiento superior para el Roadmaster, que terminó evolucionando a un modelo diferente que duraría hasta 1988. El Buick Skylark se adelantó a su tiempo. No solo se veía fantástico, sino que presentaba elementos claves que lo convertían en una dicha de conducir. Este automóvil lucía uno de los motores más nuevos y más grandes de su época: Un V-8 de 322 pulg³ (5.3L), que generaba 200 HP, y estaba acoplado a una transmisión automática de 3 velocidades, siendo esa la única opción para el tren motriz, se fabricó sobre un nuevo chasis, que había sido diseñado para el Buick Century.

La forma grande y redondeada del Skylark era casi la misma que la del Roadmaster Convertible, sin embargo, existían algunas diferencias. El bisel cromado lateral y la gran "boca" cromada en el frente eran diferentes en la versión Skylark. También era más bajo que el Roadmaster, con un corte en las puertas que permitía al conductor una posición cómoda para apoyar el codo y no tenía los cuatro agujeros característicos del Roadmaster en guardabarros. Como opción adicional se podía ordenar con la rueda de repuesto montada fuera del automóvil, detrás del maletero, bajo una cubierta especial. En el interior, el Skylark presentaba casi todas las características ofrecidas por el Roadmaster, excepto la unidad de aire acondicionado, que en ese momento se consideró innecesaria. Las ventanas eléctricas, el estéreo con antena eléctrica y el interior de dos tonos formaban parte del modelo exclusivo. Su precio de venta de US$ 5.061, fue mucho más caro que un Roadmaster full equipo, y solo se fabricaron 1.690 unidades, una de las cuales se encuentra en Medellín, y en su momento fue importado por Don Henry Duperly, industrial fotográfico, y en la actualidad es propiedad de Don Herman Gutiérrez Maya, uno de los coleccionistas y comerciantes de autos de colección, más destacados de Colombia.



Fotografías que ilustran el interior, el motor y la parte posterior del Buick Roadmaster Skylark de 1953

1955 Imperial Newport: Wikipedia es muy generosa en información sobre este vehículo y nos cuenta que ‘Imperial’ fue la marca de automóviles de lujo del conglomerado ‘Chrysler Corporation’ desde 1955 hasta 1975, y nuevamente desde 1981 hasta 1983. El nombre Imperial se había utilizado desde 1926, como modelo de lujo de Chrysler, presentándose en su momento como Chrysler Imperial. En 1955, Imperial se convirtió en un producto de la nueva División ‘Imperial’ de Chrysler Corporation, lo que significaba que este nuevo modelo sería una marca y una división en sí mismo, y no llevaría el nombre de Chrysler, y la intención no era otra diferente a hacer un ejercicio similar al de sus rivales de patio y así tener un automóvil que pudiese competir directamente con sus rivales Ford y GM, cuyos modelos de lujo Lincoln y Cadillac, son divisiones y marcas independientes.



1955 Imperial (By Chrysler)

Con un precio de venta estratosférico de US$ 15.075, los autos Imperial traían un motor ‘Fire-Power’ V-8 de 331 pulg³ (5.4L) HEMI (de cabeza hemisférica) de primera generación. El novedoso motor HEMI, entregaba unos 250 HP, lo que hacía que la planta motriz de este Imperial lo convirtiera en un vehículo de lujo de excelente desempeño en aquellos días. Imperial vería estilos de carrocería nuevos o ligeramente modificados introducidos cada dos o tres años, todos con motores V-8 y transmisiones automáticas "PowerFlite" de Chrysler, así como tecnologías que se filtrarían a los otros modelos de Chrysler Corporation. Una opción importante en el Imperial de los años 1955 y 1956, era el aire acondicionado, a un costo de US$ 535, una cifra enorme en aquellos días.

1955 Imperial Newport Convertible


El diseño del Imperial de 1955, vino de la mente de Virgil Exner, ese diseñador genial que influiría también en el diseño automotriz de las potras cuatro divisiones de Chrysler, y motivaría a la competencia a seguir algunas de sus tendencias entre 1955 y 1963. La producción del Imperial ascendió a 11.430 unidades, más del doble de la cifra de 1954, pero muy por debajo de Lincoln y Cadillac.

No me cabe duda que el modelo del Imperial de 1955, e inclusive el de 1956, están inspirados en los estupendos autos de exhibición creados por Exner en 1952, y denominados “Chrysler Imperial Parade Phaeton” (que luego se actualizaron para coincidir con los Imperial de 1955 y 1956). El frente del Imperial tenía una persiana o rejilla dividida en forma de panal de huevos con espacios amplios, y tenía luces traseras independientes tipo "mira de pistola" montadas sobre los cuartos traseros, que eran similares a las del prototipo Chrysler K-310, creado en 1951 por Exner. La plataforma (chasis) y la carrocería eran compartidas con los modelos más grandes de Chrysler de ese año, pero al Imperial se le añadieron 4 pulgadas (101.6 mm) a la distancia entre ejes, proporcionándole mayor espacio para las piernas en el asiento trasero.

Fotografías que ilustran el interior y el motor del Imperial Newport Coupé de 1955

1956 Chevrolet Bel-Air Sport Coupé (265 V-8 Súper Turbo-Fire): Este es quizás el menos aristocrático de todos en esta lista, pero es que en realidad me encanta. Este modelo constituyó el punto intermedio entre el estilo simple del Bel-Air de 1955 y las líneas más extravagantes del magnífico Bel-Air de 1957 que todos prefieren. Ahora, la parrilla se extendía completamente a todo lo ancho, los guardabarros delanteros y traseros habían sido ligeramente rediseñados, además se escondió la tapa de la gasolina detrás de la luz trasera izquierda. Adicionalmente, se equipó con luces de estacionamiento rectangulares más grandes y las molduras (biseles) laterales tenían mayor envergadura al ser más amplias. Fueron solo algunos sutiles y muy bien determinados cambios los que diferenciaron al Chevrolet Bel-Air de 1956 y 1955. El bumper delantero cromado vino con diseños más artísticos y ‘los párpados’ de los faros delanteros sobresalían un poco más hacia adelante.

1956 Chevrolet Bel Air Sport Coupé 265 V-8 Súper Turbo-Fire

Este era apenas el segundo año de un modelo que había conquistado por asalto a los Estados Unidos; no lo vieron venir y cuando llegó el público estadounidense respondió encantado. Además de los toques sutiles dados a sus líneas mejorando aún más su ya encantadora apariencia, el rendimiento también recibió un toque tecnológico, cuando presentaron el nuevo motor V-8 “Super Turbo Fire”, disponible a un costo adicional en cualquier Chevrolet del año modelo 1956. Este nuevo "Super Turbo Fire" era el mismo motor V-8 de 265 pulg³, existente con un kit especial "Power Pack" que constaba de un colector de admisión especial, árbol de levas de elevación superior, escapes dobles, un carburador de cuatro bocas y una relación de compresión de 8.0: 1.

Fotografía lateral: 1956 Chevrolet Bel Air Sport Coupé

Así al final del año de producción de este modelo, cuatro diferentes motores V-8 estarían disponibles. El motor base V-8 de 265 pulg³, que producía 162 HP @ 4.200 rpm con un carburador de 2 bocas y una transmisión de tres velocidades, o 170 HP @ 4.400 rpm, si era equipado con una transmisión automática ‘Power Glide’ La adición de un carburador de 4 bocas llevaba la potencia a 205 HP, @ 4.600 rpm y este es el motor mencionado anteriormente como el nuevo "Super Turbo Fire". En 1956, si deseabas aún más potencia de un V-8 de 265 pulg³, se agregaban dos carburadores de 4 bocas, aumentando la potencia a 225 HP @ 5.200 rpm. Otras mejoras en el V-8 de 265 pulg³, para el año modelo 1956, incluían un estrangulador automático revisado para un calentamiento más rápido en días fríos, bujías más calientes y un mejor embrague.

1956 Chevrolet Bel Air Sport Coupé 265 V-8 Súper Turbo-Fire


Chevrolet produjo 1.574.740 automóviles en el año modelo 1956, de los cuales 128.382 correspondieron al estilo de carrocería 1037D (Bel-Air / 2 door Hardtop Sport Coupé) y 41.268 al estilo de carrocería 1067D (Bel-Air / Convertible Coupé). El automóvil de 3.320 libras se podía adquirir por US$ 2.443 con el motor V-8 básico, sin embargo, si se le cargaban todas las opciones y accesorios de fábrica, el costo no superaba los US$ 3.000.

Vista posterior: 1956 Chevrolet Bel-Air Sport Coupé

Continental Mark II (1956-1957): El nombre Continental fue revivido en 1955, como una División separada de Ford, con un único modelo, el Mark II, el cual volvió al mercado en 1956, para crear un segmento "top" y competir con el Cadillac Eldorado. Este precioso y sobrio automóvil fue diseñado por John Reinhart, y Gordon Buehrig.

1956 Continental Mark II


El Mark II, cuyo ensamblaje a mano y precio superior a los US$10.000 (actualmente serían unos US$ 70.000 considerando la inflación), el mismo precio que un Rolls-Royce del mismo año. Continental seducía a exclusivísimos clientes, incluso a clientes fieles al Rolls-Royce, para que acudieran a la fábrica a elegir el tono de pintura y el tipo de equipamiento. El Continental Mark II fue el renacimiento del concepto ‘Personal Luxury Car’. Tenía un costo tan alto por los estándares de calidad, que la marca siempre se quejó de perder cientos de dólares en cada ejemplar vendido; lo mismo le pasaba a General Motors, con el Cadillac Eldorado Brougham, de cuatro puertas. Vehículos como estos eran constructores de imagen para las compañías, así como campos para pruebas y desarrollos de nuevas tecnologías, pero realmente nunca fueron un buen negocio. Y es que en aquel entonces el nicho de los súper-lujosos ya no tenía la misma fuerza que antes de la 2da Guerra Mundial. 

1956 Continental Mark II

El Mark II lanzó una característica muy imitada por otros automóviles estadounidenses de lujo: la rueda de repuesto oculta por una moldura en la tapa del maletero llamada por sus detractores "la tapa del tarro de basura". Este modelo de carrocería fue producido por la división Continental, desde abril de 1955 hasta julio de 1957, por la marca Lincoln. Fue un carro emblemático usado por personajes icónicos como Elizabeth Taylor, Frank Sinatra, Elvis Presley, Nelson Rockefeller y Henry Kissinger.

UNA OBRA MAESTRA

1957 Continental Mark II


El Mark II tiene una distancia entre ejes, mayor a tres metros y mide casi cinco metros y medio de largo. Además no era liviano, su enorme chasis y completo equipamiento que incluía aire acondicionado, asientos y vidrios eléctricos, le hacían alcanzar las dos y media toneladas de peso. La mecánica, puesta a punto por Harley Copp, cuenta con una suspensión que no era nada del otro mundo, pero funciona muy bien, (los detractores la consideran muy por debajo de las famosas suspensiones de Cadillac y Buick). Adelante se le montó la entonces típica configuración de brazos en A, aunque un detalle de alta ingeniería consistió en el uso de amortiguadores que adaptaban su dureza de forma automática según la velocidad. Atrás era más rudimentaria: consistía en un enorme eje rígido con muelles semi-elípticos y amortiguadores hidráulicos.

1957 Continental Mark II (interior)

Si todo esto parecía de alguna forma obsoleto, ocurría lo contrario con su diseño exterior. A simple vista, su larga bodega, stops bajos, acentuados por el contorno de la llanta de repuesto, lo hacían lucir elegante. No era para menos, el diseño fue obra de John Reinhart (quién trabajó en la Packard), William Clay Ford (el nieto de Henry Ford) y Gordon Buehrig (diseñador del Cord 810), quienes decidieron decirle adiós a las grandes colas que popularizaron los Cadillac, al mismo tiempo que minimizaron el uso del cromo simplemente para resaltar y no "atascar". Para moverlo se tuvo que recurrir a un motor V-8 con bloque de hierro fundido de 6.0L (368.6 pulg³) de desplazamiento y un carburador de 4 bocas y 265 HP, el mismo que, con unas pequeñas modificaciones al año siguiente tuvo 300 HP para poder sobreponerse a los Chrysler 300. Una caja automática Turbo-Drive de 3 velocidades era la única transmisión disponible.

Entre las nuevas características del bajo y elegante Mark II, se encontraba un chasis que se hundía entre las ruedas y permitía un centro de gravedad bajo para un mejor manejo y asientos cómodos a la altura de una silla sin la necesidad de una línea de techo alta. Incluso los bumpers del Mark II eran elegantes y las luces traseras estaban perfectamente insertadas. De hecho, el estilo del Mark II se adelantó varios años a su tiempo. El Eldorado Brougham, con su uso intensivo de cromo, de aletas e incluso un techo de acero inoxidable cepillado, estaba mucho más a tono con la década de 1950, que este modelo del Continental Mark II.

Continental MarK II Convertible – Uno de los tres prototipos que se fabricaron como ‘Show Cars’


El Continental Mark II, existió únicamente en versión Coupé Hard Top, pero se construyeron tres unidades convertibles a finales de 1956, que fungían como ‘show cars’ los cuales posteriormente quedaron en manos privadas, aunque en la actualidad solo se tiene conocimiento de la existencia de dos, pues uno de ellos no aparece, registrado en ningún club, y nadie sabe qué pudo haberle sucedido. El Convertible Hard Top, por su parte, pasó a ser el Skyliner de 1957. El total de ejemplares fabricados fue de 3.013, incluidos los tres convertibles mencionados antes. La historia nos cuenta que en 1956 se produjeron 2.569 y en 1957 únicamente 444 unidades. Para 1958 la División Continental, cambió el modelo, y en 1959 desapareció como una División independiente, y la División Continental fue absorbida por Lincoln-Mercury, pero cambiaron el rumbo, construyéndolos ya no de forma artesanal, ni con la misma meticulosidad con que habían construido estos monumentos rodantes de los años modelo 1956 y 1957, pues los en los negocios hay que ganar dinero.

Cuando se descontinuó el Mark II, sus lujosas oficinas ejecutivas fueron asumidas por otra nueva división de Ford Motor, que Ford estaba seguro de que produciría un auto nuevo ganador. El auto se llamaba Edsel, y fue un rotundo y sonado fracaso.

1957/1958 Cadillac Eldorado Brougham: Comenzó su vida como un ‘prototipo experimental’ en el ‘GM Motorama’, realizado el 26 de enero 1954, en el elegante Hotel Waldorf Astoria, en la ciudad de Nueva York. Para entonces se denominó ‘Cadillac Park Avenue’.

1954 Cadillac Park Avenue Concept Car

Definitivamente el Cadillac más prestigioso producido desde aquel Cadilac V-16, de 1940. El impresionante Cadillac Eldorado Brougham de 1957/1958, es posiblemente el automóvil más lujoso que jamás haya construido un fabricante de automóviles. Fue, por mucho, el automóvil estadounidense de mayor precio y se produjo en cantidades limitadas para demostrar que la marca Cadillac era la soberana de los automóviles de lujo en el mundo, y a pesar de haber pasado más de seis décadas de su creación sigue siendo hermoso, y deseable.

1957 Cadillac Eldorado Brougham

Este sedán Eldorado Brougham, fue en realidad un techo rígido de cuatro puertas sin pilares (parales) centrales, cuyas puertas traseras estaban encontradas (suicidas), y lo más relevante fue quizás su precio, pues costaba la astronómica suma de US$ 13.074, más o menos lo que costaba una casa de clase media en un buen vecindario, sin embargo, si lo comparamos con el precio de los otros automóviles podemos ver que en 1957, un Cadillac sedán normal costaba US$ 4.781 y un Chevrolet sedán del año se podía conseguir por apenas US$ 2.048.

Solo la gente más adinerada y las estrellas de cine podían permitirse el lujo de adquirir un Eldorado Brougham, sin embargo, este automóvil le dio a Cadillac una gran publicidad y mejoró su reputación de ingeniería avanzada, además de atraer a los posibles compradores de los Cadillac normales a las salas de exhibición. También le dio a los futuros autos Cadillac con el nombre de Eldorado una reputación de estilo único e ingeniería de vanguardia.

Fotografía lateral del 1957 Cadillac Eldorado Brougham

El Eldorado Brougham del año modelo 1958, tenía el mismo precio de lista que su predecesor, y se podía diferenciar del modelo de 1957, porque sus copas o tapacubos, no provenían del ‘GM Le Sabre Concept’ de 1951, eran más elaboradas. Ambos tenían neumáticos premium de alto rendimiento de óvalo ancho con paredes blancas de banda estrecha.

Fotografía posterior de 1958 Cadillac Eldorado Brougham


Este Eldorado Brougham poseía características más exclusivas que cualquier otro auto de lujo. Llevaba todos los dispositivos imaginables y según los informes la opulenta División Cadillac perdía cerca de US$ 10.000 por cada Eldorado Brougham fabricado. Sabiendo que nunca sería rentable, fijaron sus intereses en la reputación y el buen nombre de la marca. Al final, este intrincado ejercicio financiero de perder para ganar fue muy rentable. Solo 400 unidades del Eldorado Brougham se fabricaron en 1957 y apenas 304 se fabricaron en 1958, para un total de 704 unidades, 2.309 unidades por debajo de los 3.013 Continental Mark II, de producción limitada, de los años modelo 1956/1957 que la Ford Motor Co., puso en el mercado, también perdiendo un montón de dinero en cada unidad fabricada.

Fotografía aérea del 1958 Cadillac Eldorado Brougham (Foto: GM Classics)

Para estar en contexto con esta historia es pertinente afirmar que el Eldorado Brougham de 1957/1958 fue la respuesta directa de GM al Continental Mark II, coupé de techo rígido bellamente diseñado, por John Reinhart y Gordon Buehrig, bajo supervisión de William Clay Ford. El Continental, con un estilo impecable, fue fabricado por una nueva división especial de Ford Motor y era el automóvil más costoso de los Estados Unidos, con un precio que oscilaba entre US$ 9.695 y US$ 9.966, hasta que llegó el Eldorado Brougham. Aunque se hayan producido y comercializado menos unidades, más estadounidenses se identificaron con el Eldorado Brougham, que con el bello y discreto Continental Mark II, porque la década de 1950, fue quizás la década automotriz más extravagante que se haya vivido.

Hermosa fotografía del 1958 Cadillac Eldorado Brougham (Foto: GM Classics)

Para los años modelo 1959 y 1960, Cadillac entregó la producción de Eldorado Brougham a la carrocera italiana Pininfarina quien fabricó estos sedanes de lujo a mano. Apenas se construyeron 99 unidades en 1959 y solo 101 en 1960, lo que las hace muy raras en la actualidad, sin embargo, aparte del glamour del carrocero, para muchos esos Cadillac Brougham, eran muy parecidos autos Cadillac carrozados por Fischer en los Estados Unidos.

El Eldorado Brougham realmente se destacó por su techo de acero inoxidable cepillado, puertas únicas de apertura central que se cerraban automáticamente cuando se ponía en marcha el automóvil, cuatro faros (que todavía eran ilegales en algunos estados), "faldones" masivos de acero inoxidable que cubrían la parte inferior

trasera de los guardabarros, exquisitas luces traseras con aletas de bella forma y una altura mucho más baja, como consecuencia del nuevo chasis tubular tipo X más rígido de Cadillac.

El opulento interior era exagerado. Había aire acondicionado y todas las opciones eléctricas habituales, incluido un asiento del conductor eléctrico de seis posiciones con una memoria de "posición favorita" que se movía automáticamente para facilitar la entrada y salida. También había cerraduras eléctricas en las puertas y sistemas de calefacción del compartimento delantero / trasero con ventiladores debajo del asiento. Un control en el tablero subía y bajaba la tapa del maletero eléctricamente. Además, había un atenuador automático de luces delanteras y viseras solares polarizadas que se volvían más oscuras cuando se inclinaban.

Interior del 1958 Cadillac Eldorado Brougham (Foto: GM-Classics.com)


La guantera contenía un estante plegable con espejo, un juego de vasos de plata magnetizados (que en la actualidad pueden costar un par de miles de dólares si es que puedes encontrarlos), una pitillera, un dispensador de Kleenex®, un lápiz labial único y compacto para mujeres, y colonia Arpege en un atomizador especial. Había reposabrazos centrales delanteros / traseros, y el trasero tenía un compartimento de almacenamiento con bloc de notas, lápiz, espejo y un atomizador de perfume con Arpege, Extrait de Lanvin.

Se podía elegir entre 15 colores exteriores especiales, además de 45 opciones de colores y adornos estándar y dos de pedido especial. Se ofrecieron alfombras de pelo largo procedente de ovejas Karakul, o también de piel de cordero. Como si todo eso no fuera suficiente, el Eldorado Brougham fue el primer automóvil de producción del mundo en tener un sistema de suspensión neumática para una conducción más suave y un manejo superior. El sistema utilizó cuatro cúpulas de resorte neumático de goma que reemplazaron a los resortes convencionales en cada rueda. Las cámaras de aire eran alimentadas por un motor y reguladas por niveladores para mantener una altura constante de la carrocería, independientemente de la condición de carga.

Motor V-8 de 6.0L (365 pulg³) del 1958 Cadillac Eldorado Brougham (Foto: GM-Classics.com)

El potente motor V-8 del Eldorado Brougham arrancaba automáticamente con el encendido y la palanca de cambios podía estar en Parking o Neutral. Aunque pesaba 2.4 Ton (5.315 libras), y a pesar de ser un automóvil de lujo tenía un extraordinario desempeño. El modelo de 1957 tenía un motor V-8 suave como la seda de 6.0L (365 pulg³) con dos carburadores de cuatro bocas que generaban 325 HP. El mismo pesado V-8 en el modelo de 1958 tenía tres carburadores de dos bocas para 335 HP. La potencia se transmitía a través de una transmisión automática Hydra-Matic de cuatro velocidades.


No es de extrañar que el Eldorado Brougham de 1957-58 sea el Cadillac coleccionable más deseable después de la 2da Guerra Mundial. De acuerdo a la tabla de valorización de ‘Cars of Particular Interest’, en el año 2020 estos autos se cotizan alrededor de los siguientes valores, aunque en subasta cualquier cosa puede pasar:

#1 Concours: US$ 199.300 // #2 Excellent: US$ 118.400 // #3 Good: US$ 77.600 // #4 Fair: <US$ 40.000

Los automóviles estadounidenses de la década del ´50 - The American cars from the 50s

Investigación y edición Francisco Mejía-Azcárate
La década que comenzó en 1950, es conocida como la década de la cultura automotriz. Luego de la 2ª Guerra Mundial, la economía norteamericana creció velozmente debido a la industrialización y a la comercialización de muchos y nuevos productos que fueron inventados o desarrollados como consecuencia de las necesidades de la guerra. En esa década, Estados Unidos era el mayor productor industrial del mundo y su capacidad cubría todas las industrias imaginables, inclusive, la poderosa industria automotriz que quedó exhausta luego de fabricar todo tipo de insumos bélicos durante los últimos cuatro años de la guerra. La década se inició con nuevos bríos y tras un rápido y certero ajuste, se encarriló hacia la producción a un ritmo vertiginoso, pues se debía cubrir no solo la demanda local, sino casi que la totalidad de la demanda mundial, pues los otros países industrializados del mundo, especialmente los europeos y los asiáticos, quedaron devastados y sus industrias en la ruina. Se estima que en esa década las fábricas norteamericanas produjeron 56.6 millones de carros familiares y 7.3 millones de vehículos con destino a la producción agrícola e industrial.

Línea de ensamble de la Ford Motor Company en Dearborn, Michigan, 1957 (Ford Skyliner)
Camadas de vehículos nuevos en las Autopistas Americanas - 1950’s Milwaukee, Wisconsin
Antes de la guerra, el automóvil se insinuaba como una gran necesidad en los hogares estadounidenses y luego de la guerra se evidenció que los automóviles iban a tener el rol más preponderante de todos, especialmente luego de que el Presidente Eisenhower firmó el “Interstate Act”, la cual promovía la construcción e interconexión del sistema Federal de carreteras, lo que se tradujo en mayores ventas de carros, pues en la práctica los ciudadanos podían conducir a cualquier lugar de la geografía norteamericana. Hubo un gran auge de familias que empezaron a hacer turismo entre ciudades por carretera y a visitar los parques naturales y luego los parques temáticos.

Adicionalmente, la popularidad del vehículo se hizo tan grande en las décadas del 50 e inclusive del 60, que era muy usual ir a pasear en carro sin tener un destino definido, simplemente se hacía visita a unos cuantos amigos, mientras se conducía por la ciudad. Recordemos que un galón de gasolina (3.78 litros) empezó la década a 18 centavos de dólar y la terminó a 25 centavos de dólar.

Sacramento, California en 1950
El fenómeno de los suburbios, que sacaba a las familias a unos cuantos kilómetros de las ciudades, influyó para que la importancia del automóvil se hiciera aún más notoria. Así mismo, el sinnúmero de empresas e industrias que se crearon como consecuencia del amor de los norteamericanos por los vehículos, empezó a generar miles de puestos de trabajo, como por ejemplo en las empresas de distribución de combustibles, los talleres, las empresas de taxis, de carga, de reparto y hasta la industria del alquiler de carros que creció de la mano de la aviación comercial y convirtió a la década de los ´50, en la década de la cultura automotriz.

Publicidad del DeSoto Firedome y Fireflite en 1957
El diseño de los vehículos estadounidenses en la década que comenzó en 1950, dejaba ver la opulencia y el exceso de materiales disponibles. Con mejoras en casi todas las áreas, desde nuevos materiales sintéticos, mejores pinturas e innumerables accesorios electromecánicos, hasta combustibles mejor refinados y de mayor octanaje que permitían mayor desempeño y más potencia, la industria automotriz norteamericana le entregó al mundo, millones de vehículos diseñados con un aura de romanticismo, que tenían una calidad excepcional. Interiores espaciosos y confortables, biseles y bumpers cromados, guardabarros traseros alados y parabrisas envolventes. Para muchos entusiastas, los carros de los años 50 terminaron convirtiéndose en los más bellos y deseados que se hayan fabricado jamás. Se estima que solo en los Estados Unidos, Canadá y Méjico, existen unos 16.000 clubes de carros antiguos con cerca de 350.000 vehículos de fabricación estadounidense de la década del 50, debidamente registrados y sin contar los que se encuentran en museos, colecciones privadas e inclusive rodando aún, como es el caso de la Isla de Cuba, en la que los mismos conforman casi el 35% de la flota automotriz del país. Echemos un vistazo a algunos de automóviles estadounidenses más famosos y emblemáticos de esa década.

Ford Club Coupé modelo 1950

Aunque este modelo nació en 1949, su aparición fue tan importante que hizo que la Ford Motor Company empezara la década con el pie derecho, salvándola de lo que a todas luces parecía sería una bancarrota. El estilo del carro era alto, delgado y liso, ganándose por ello el apodo de “Caja de Zapato”. Tal vez la mayor ruptura con el pasado fue el diseño integral del guardabarros de este modelo. A diferencia del guardabarros abultado y las carrocerías camas trónicas que se ofrecían en los modelos que le precedieron, este modelo tenía una línea limpia y continua desde la punta hasta la cola.

Ford Club Coupé modelo 1950
Una conexión suave y estéticamente agradable existía cuando con la mirada se barría la silueta de este moderno automóvil. Desde su elegante nariz cromada con forma de bala y/o hélice, en el centro de la parrilla, hasta las luces traseras horizontales, el Club Coupé fue realmente diferente a cualquier otro carro de su época. Con algunas pequeñas modificaciones, este estilo de carrocería se mantuvo desde 1949 hasta 1951.

Chrysler New Yorker modelo 1951

Este fue el año del primer motor "Hemi”. El nombre Hemi vino de la forma de las tapas de los cilindros, que tenían un diseño de cámara de combustión hemisférica. Los motores V-8 de Chrysler, luego bautizados “Fire-Power”, eran de 331 centímetros³ y generaban 180 HP. La diferencia de este motor con los motores V-8 de la competencia se da porque las cámaras de combustión son de forma semiesférica, lo que crea una mejor eficiencia térmica y volumétrica.

Chrysler New Yorker modelo 1951
Por lo tanto el motor podía crear más potencia sin aumentar la compresión. La colocación de las válvulas dentro de las cámaras de combustión se encontraban enfrentadas directamente, en lugar de lado a lado. Esto permitía un mejor flujo de la admisión y los gases de escape. Las bujías estaban en una mejor posición dentro de la cámara de combustión para proporcionar máxima ignición. El Chrysler New Yorker de 1951, era el modelo más sofisticado en la línea de Chrysler e incluso fue seleccionado como el “Indy 500 Pace Car” ese año.

Hudson Hornet modelo 1952

En 1952, se introdujo la versión del motor "Twin-H" con dos carburadores de una boca cada uno que generaban 170 HP. Este motor podía ser fácilmente modificado para que generara 210 HP., con un kit vendido por la misma de fábrica llamado “7-X Modifications”.

Hudson Hornet modelo 1952
Los pilotos de carreras Marshall Teague, Herb Thomas y Tim Flock, conduciendo Hudson Hornets ganaron 27 carreras del circuito de NASCAR. En las carreras del circuito AAA, Marshal Teague, conduciendo un Hudson Hornet, sin ningún tipo de modificación, logró 14 victorias en la temporada, con lo que en total, los Hornets de 1952 se llevaron ese año 40 victorias en 48 eventos, un porcentaje de victorias del 83%, un logro notable para un carro de sólo 6 cilindros.

Chevrolet Corvette modelo 1953

El Corvette fue diseñado por Harley Earl, quien quería salirle al quite a la Nash Motors, la cual desde 1951 sacó al mercado el biplaza deportivo ‘Nash-Healey’, fabricado en colaboración con el diseñador italiano Pinin Farina y el ingeniero británico Donald Healey.

Chevrolet Corvette modelo 1953. El 1er Corvette
Se entendía que existía un gran mercado porque muchos biplaza descapotables empezaron a llegar de Europa y la gran General Motors, debería tener un pedazo de ese pastel. El Corvette fue presentado sin mucha acogida el 17 de Enero de 1953, pero el diseño del auto gustó muchísimo. Sin embargo su motorización era muy pobre y no generaba la excitación de los biplaza provenientes del viejo continente.

Cadillac Eldorado modelo 1954

El modelo “Cadillac Eldorado” ha sido uno de los de mayor duración en la historia de los carros lujosos estadounidenses, pues se fabricó durante 50 años, desde 1953 hasta 2002. La versión de 1954 fue espectacular y el diseño de su carrocería lo convirtió en un automóvil más pragmático.

Cadillac Eldorado Convertible modelo 1954
Este modelo en particular se convirtió en un símbolo de los primeros años del Rock & Roll y de los comienzos de la contracultura en los Estados Unidos. Ese año se vendieron 2.150 Cadillacs Eldorado, casi que el doble del año anterior. En la actualidad, los convertibles son objeto de culto entre los coleccionistas más entusiastas y su precio en subasta puede exceder fácilmente los US$ 100.000.00.

Ford Thunderbird modelo 1955

Estilo, potencia y comodidad, eso es lo que los diseñadores de este biplaza americano supieron combinar para que el fabuloso vehículo se convirtiera en un éxito inmediato. El primer modelo del Thunderbird fue presentado en el Salón del Automóvil de Detroit en febrero de 1954 y el día 22 de octubre de 1954, se empezó a vender como modelo del año 1955. Durante los primeros 10 días hubo pedidos para 3.500 unidades.

Ford Thunderbird modelo 1955
Ford iba a fabricar 10.000 unidades, pero eventualmente las ventas ascendieron a 16.155, en 1955. El Thunderbird incluía un techo extraíble de fibra de vidrio. El motor V8 Y-block de origen Mercury de 4.8 Litros (292 pulgadas cúbicas) complementado con un carburador Holley de 4 bocas y mofles de doble salida generaban 198 HP para la versión de caja automática y 193 Hp para la versión de caja manual. El nombre del Thunderbird proviene del folklore nativo estadounidense de Arizona y Nuevo México.

Studebaker President Speedster modelo 1955

El Speedster fue uno de los miembros principales de la serie President de Studebaker y su diseño se basó en el President coupé. Para 1955, la compañía rediseñó agresivamente sus modelos para incorporar bumpers cromados más grandes y una persiana o parrilla que estuviese más acorde con los carros fabricados en Detroit. El President Speedster fue el primer paso de Studebaker hacia un automóvil deportivo y fue el precursor de los memorables Hawks. Siendo el más costoso de toda la línea, este President de dos puertas y techo duro se fabricó con un interior especial con patrones acolchados de cuero y vinilo en la tapicería y un juego de instrumentos en blanco sobre negro, complemento de un elaborado tablero con apliques de metal. Un pequeño motor V-8 con excelente desempeño, ahora elevado a 259.2 pulgadas³, que generaba 185 HP, era estándar en esta serie. Los Speedster fabricados a mediados de 1955 recibieron un maquillaje adicional con más cromo en su trompa “labios de pescado”. Todos los Speedsters llevaban dos o tres tonos de pintura en combinaciones de colores chillones como este inolvidable "limón y lima" de la foto.

Studebaker President Speedster modelo 1955
El precio de lista del Speedster empezaba en US$ 3.253.00, unos US$ 800.00 más que el President State de techo duro. En 1955, se fabricaron 2.215 Studebaker President Speedster y es precisamente ese bajo número de unidades fabricadas que hacen que este carro sea verdaderamente apetecido en el mundo entero.

Oldsmobile 98 Starfire Convertible modelo 1955

Este fue un carro diseñado por Harley Earl. Con una línea robusta y clásica de diseño exquisito, en la actualidad es uno de los vehículos más apetecidos por los coleccionistas especializados en esta década. En estado óptimo de conservación y/o restaurados, según los cánones, son muy perseguidos en las principales subastas de los Estados Unidos.


Oldsmobile Starfire 98 Convertible modelo 1955 (Propietario Javier Sierra, Rionegro, Colombia)
Como era el modelo más destacado y costoso de la serie, se le incluyeron muchos de los elementos tecnológicamente avanzados que estaban disponibles en su momento, tales como una transmisión automática “Hydramatic” y el “Autronic Eye” que era un control de luminosidad o ‘dimmer’ automático de los faros y el “Twilight Sentinel”, una función que prende y apaga automáticamente las luces de los faros principales a través de un temporizador, el cual puede ser controlado por el conductor; igualmente, los estándares de los materiales interiores y exteriores eran de excelente calidad, rivalizando con sus hermanas más encopetadas la Cadillac y la Buick. En Rionegro Colombia, uno de los automóviles de su clase mejor restaurados del mundo, reposa de sus avatares del pasado en la hermosa cochera del coleccionista antioqueño don Javier Sierra.

Continental Mark II modelo 1956

Técnicamente no era un Lincoln, aunque fue producido por la División Continental de Ford, en Dearborn, Michigan y producido únicamente en 1956 y 1957, para competir con los automóviles Chrysler de alta gama y por supuesto con los Cadillac de la General Motors. Fue diseñado por un magnifico equipo liderado por Harley Copp, el Jefe de Ingenieros de la “División de Productos Especiales”, quienes sorprendieron a todo el mundo pues no había abundancia de cromo, ni exageración en los detalles y fue mucho más discreto y europeo de lo que cualquiera jamás hubiera imaginado. Tenía muchos detalles del prototipo “Lincoln Futura”, diseñado por Bill Schmidt.

Continental Mark II modelo 1956
Venía con un motor Lincoln V-8 de 6.7 Litros capaz de generar 285 HP., que estaba acoplado a una transmisión automática de tres velocidades. El aire acondicionado se ofrecía como opcional por US$ 525.00. Era difícil no amarlo a primera vista, definitivamente tenía mucha clase y era el sinónimo perfecto de una época cuando todo el mundo, en el gran país del norte, aún se colocaba sombrero, tal y como se reproduce en la exitosa serie “Mad Men”, que apareció hace unos siete años en la televisión mundial.

Buick Roadmaster modelo 1957

Para este año, la 7ª. generación de Roadmasters, hizo su debut. A primera vista es notorio que el modelo ofrece una carrocería más baja y un parabrisas aún más panorámico, sostenido por columnas inclinadas inversas.

Buick Roadmaster modelo 1957
Un largo y curvilíneo bisel cromado, con el interior rojo, atraviesa el costado lateral haciendo un pico hacia la rueda trasera y rodeándola para terminar cerca del stop trasero a la misma altura de donde empezó. Pesados bumpers cromados tipo “Dagmar” (copia el estilo de las grandes balas de artillería en forma de concha). Los modelos de dos puertas se distinguen porque vienen con un trío de galones en los cuartos traseros y los modelos de cuatro puertas vienen con un emblema Roadmaster enclavado dentro del largo bisel lateral. El guardabarros delantero lleva los característicos cuatro agujeros que dan respiro al enorme motor de 364 pulgadas³, con una potencia de 300 HP.

Chevrolet Bel-Air modelo 1957

La 2ª. generación de Bel-Airs vio la luz en 1955, con un bellísimo modelo de líneas limpias, con una persiana o parrilla frontal inspirada en Ferrari y variadas opciones de motorización, transmisión, combinación de colores y los artilugios básicos de tecnología de la época. Para 1956 se hizo un maquillaje leve y a simple vista se podía deducir que la persiana o parrilla frontal había cambiado, haciéndola más grande; así mismo, tenía elegantes aberturas sobre las ruedas traseras.

Chevrolet Bel-Air modelo 1957
Sin embargo, en 1957, el estilo cambia por completo, haciéndolo más destellante desde su parte frontal hasta la cola. Este nuevo Bel-Air era más espacioso y aunque tenía pronunciadas aletas, eran de muy buen gusto, pues fueron rematadas con una fina y brillante biselería cromada. Los modelos más básicos venían con una caja automática “Powerglide” de dos cambios, sin embargo, una segunda caja de cambios automática llamada “Turboglide” era opcional. Esta nueva “Turboglide” proporcionaba una relación de transmisión variable y continua que durante el desplazamiento era imperceptible. En el Bel-Air de 1957 se podía aumentar la capacidad del motor a 283 pulgadas³ (4.6 Litros) con la opción "Super Turbo Fire V8" que generaba 283 HP, con la ayuda del sistema mecánico de inyección continua de combustible, de circuito cerrado.

Chevrolet Impala modelo 1958

Habría que esperar hasta 1958 para que la División Chevrolet de la General Motors lanzara el “Impala”. La intención era demostrarles a sus competidores que se tenía lo que se necesitaba para producir un bello, lujoso y sobrio automóvil que podía mirar de frente y sin complejos a sus competidores de patio: el Ford Galaxie 500 y el Plymouth Fury, en una época en la que los vehículos de gran tamaño mandaban la parada en el mercado americano. Fue tal el impacto que tuvo este modelo, que los directivos de la encopetada Cadillac, pegaron un grito en el cielo porque aparte de no poseer una cola alada, la mayor diferencia consistía en el precio entre los dos. Ed Cole, el ingeniero jefe de Chevrolet a finales de 1950, definió al Impala como: "un carro de prestigio dentro del alcance del ciudadano estadounidense promedio". Todos los modelos medían 530.86 cms (209”) de largo, 197.36 cms (77.7”) de ancho y 144.78 cms (57”) de alto. El Impala fue presentado como la principal sub serie del Bel Air y se distinguía de los otros por sus tres ‘stop’ o luces de frenado en línea, a cada lado en la parte trasera, mientras que los modelos menos sofisticados como el Chevrolet Biscayne que siguió al Chevrolet 210 y el Delray que sustituyó, al más económico Chevrolet 150, solo llevaban dos ‘stop’ a cada lado y las carriolas solo presentaban uno. Adicionalmente, estaba decorado con unas insignias especiales de banderas cruzadas localizadas arriba de las molduras o biseles laterales, así como unas brillantes y falsas molduras de cuatro líneas que sobresalían en la parte baja del guardabarros trasero.

Chevrolet Impala modelo 1958
También es importante recordar que 1958 fue el 1er año de las farolas dobles. Y debajo de esta nueva carrocería, también había un nuevo chasis. El chasis estándar, tipo perimetral, fue sustituido por una unidad con forma de "X" alargada, sobre la cual Chevrolet afirmaba que este nuevo chasis ofrecía una mayor rigidez torsional y permitía que el habitáculo se localizase más abajo, sin sacrificar el espacio interior que luego fue totalmente unificado.

Cadillac Eldorado Seville Coupé modelo 1959

Este vehículo era el barco insignia de toda la flota americana y se distinguía por sus enormes aletas traseras. Venía en versión estándar con un motor “Q” V-8 de 6391 cm³ (390 CI) y 345 HP, con tres carburadores, escape doble con resonadores, suspensión neumática integral con ajuste automático y manual y todo un despliegue de artilugios eléctricos, como los asientos, las ventanas, los espejos, la antena y hasta la apertura de la bodega o maletero. Sólo unas pocas cosas eran opcionales en estos carros, los cuales poseían uno de los accesorios más nuevos y emocionantes: el control de velocidad de crucero. Para 1959 el Cadillac Eldorado vino en dos modelos principales, el Biarritz (convertible) y el Seville (coupé). Aunque el modelo de Biarritz es hermoso, en la actualidad son más fáciles de encontrar.

Cadillac Eldorado Seville Coupé modelo 1959
No pasa así con los Seville coupé, considerados por muchos aficionados los más hermosos de todos. Sólo el modelo Eldorado tiene una hermosa y pulida banda de acero inoxidable barriendo detrás del parabrisas delantero, rodeando los cuartos traseros y volviendo hacia adelante en los paneles inferiores. Esto acentúa y hace ver más grandes las aletas y los contornos de la carrocería, complementando el estilo con mayor gracia que el solitario y delgado bisel que corre a lo largo del costado de los Cadillac estándar. El Cadillac Eldorado también cuenta con una persiana (parrilla) trasera de tres niveles, que, junto con la persiana (parrilla) delantera, tiene más de quinientos componentes.

Ford Galaxie modelo 1959

1959 fue el primer año del modelo Galaxie, el cual se ganó inmediatamente la reputación de ser uno de los vehículos más bellos jamás producidos en la planta de Dearborn, Michigan. El Ford Galaxie de 1959 ganó la Medalla de Oro 'Estilo Excepcional' en la Feria Mundial de Bruselas. La crítica europea se enamoró de sus líneas de carrocería baja y larga que barre sutilmente sus guardabarros traseros, de su capó excepcionalmente plano y de la forma cómo este se conjuga con sus esculpidos guardabarros delanteros de doble faro, hermosos y planos, bellamente adornados con románticos eclipses voladores.

Ford Galaxie Skyliner modelo 1959
En 1959 los modelos Ford Galaxie y Ford Fairlane, eran virtualmente el mismo vehículo, con algunos detalles de biselería diferentes, amén del nombre. Posiblemente los más recordados de todos fueron los ‘Skyliner Retráctiles’ con una capota de acero que con gracia y eficiencia se escondía en la cajuela, convirtiéndolos en vehículos convertibles en solo 60 segundos. El Galaxie se ofrecía en 6 diferentes modelos así: Galaxie Town Victoria Sedán, Galaxie Club, Galaxie Victoria Coupé, Galaxie Victoria Sedan sin parales, Galaxie Skyliner Retráctil y Galaxie Sunliner Convertible. Cada modelo tenía sus propias características que iban desde la línea, la ornamentación y la motorización hasta la capota retráctil que se plegaba y se guardaba en la bodega. El modelo de capota dura retráctil se produjo durante los años 1957, 1958 y 1959; durante esos tres años se fabricaron 50.412 unidades.

Ornamento distintivo del Galaxie de 1959
Localizado en la parte alta del guardabarros delantero